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Minas de plata de Iwami Ginzan y su paisaje cultural

Minas de plata de Iwami Ginzan y su paisaje cultural

Shimane (Japón)

Riqueza japonesa preindustrial


El shogunato Tokugawa fue una época japonesa de centralización y paulatino aislamiento de sus vecinos. En la época más comercial del shogunato, Japón utilizó la plata como mercancía. La fuente de riqueza provenía del suroeste de la isla de Honshu, la principal del país. Allí se encontraba la región de Iwami y, en ella, la conocida como montaña de plata: Ginzan. Iwami Ginzan ayudó al shogunato al ascenso económico del país con sus hasta 38.000 toneladas de plata anuales que servían para acuñar moneda. Durante muchos años, Iwami Ginzan fue responsable de un tercio de la extracción mundial de plata. Solo Cerro de Potosí, en Sudamérica, era capaz de competir. En Iwami Ginzan trabajaban 10.000 personas con un proceso de extracción extremadamente manual. Se dividía en grupos de trabajo enlazados entre sí. La tecnología apenas tenía su hueco, lo que al final condenó a las minas al abandono. Entonces, la naturaleza las forró de vegetación para crear un precioso paisaje cultural.

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Entrada a una mina de Iwami Ginzan

Parece que a finales del siglo XIV ya se tenía consciencia de la presencia de filones de plata. Sin embargo, no es hasta 1526 cuando se empieza la extracción. Lo hace Kamiya Jutei, un mercader de la ciudad portuaria comercial de Hakata. Operaba bajo el auspicio de la familia Ôuchi, un clan feudal de Iwami. Más o menos a mitad de siglo se importa de Corea el uso del horno de copela. Este sirve para separar las impurezas e impulsó decisivamente la producción anual. Los señores de la guerra locales amenazan la mina, que incorpora tres fortificaciones para defenderla. Cambian de manos varias veces. Con los Môri, las minas se expanden y se crean dos nuevas ciudades portuarias para distribuir la plata. Es entonces, en 1600, cuando el shogunato Tokugawa se hace con el gobierno de Japón. El shogunato nacionaliza muchas minas en el país y empieza a controlar Iwami Ginzan. Okubo Nagayasu es nombrado primer administrador y el día a día de la mina se gestiona con la figura del yamashi.

El shogunato empieza a recibir su plata, que utiliza principalmente para acuñar moneda. La plata de Iwami Ginzan es de muy buena calidad y empieza a conocerse en Europa como plata soma. Se usa en los intercambios comerciales con chinos, portugueses, holandeses y británicos, que por esa época llegan a las costas japonesas con intereses comerciales. Tras el pico de producción en el siglo XVII, los filones de plata empiezan a agotarse. Japón se va cerrando al exterior y la mina no incorpora las nuevas formas de extracción que dominan en Europa durante la Revolución Industrial. Iwami Ginzan pierde eficiencia y en el siglo XIX deja de extraer plata cuando marca un mínimo histórico de cien kilogramos anuales, 380 veces menos que en sus mejores años. A finales de siglo incorpora alguna tecnología moderna y lo intenta con el cobre durante un tiempo. La caída de precios de este material obliga al cierre definitivo en 1923. Desde 1969, toda la zona empieza a protegerse por su valor histórico.

Puente de piedra en la zona de Omori

Puente de piedra en la zona de Omori

Iwami Ginzan es todo un universo en torno a la minería, un completo y complejo paisaje industrial extractivo. Se encuentra en una zona cercana al mar con colinas de hasta 600 metros intercaladas con profundos valles. Esta zona es muy húmeda, lo que facilitó que el musgo cubriera toda la infraestructura minera tras el cierre. En Iwami Ginzan hay más de 600 galerías y pozos subterráneos. No solo eso, pues todo el proceso desde la extracción a la exportación está presente. Tomogaura, Okidomari y Yunotsu son las tres ciudades portuarias que se encargaban de distribuir la plata procesada. En torno a la ciudad de Omori hay edificios administrativos, los hornos de copela y otros edificios de procesado. Completan la foto varios templos religiosos para los trabajadores y las fortificaciones construidas para proteger las minas: Yataki, Yahazu e Iwami. La mayor parte de los edificios son de madera, originales del siglo XVII. Todos ellos están interconectados con una red de transporte.

La ciudad más cercana a las minas es la moderna Oda, de 38.000 habitantes, que no está lejos del aeropuerto de Izumo. Hay un bus hasta las minas que parte de la estación de Nima. Es obligatorio iniciar la visita en el centro del patrimonio de Iwami Ginzan, que cuenta con un museo histórico. Ahí puede uno alquilar bicicletas para visitar los puntos de interés. La visita más recomendable es el pozo Okubo Mabu, que cuenta con visitas guiadas de dos horas y media. Conviene reservar plaza. Si se quiere obviar al guía, lo ideal es acercarse al pozo de Ryugenji Mabu, que permite visita libre. Un templo para acabar el tour puede ser el de Gohyaku-Rakan. En todo caso, el paseo entre las minas será ya de por sí una experiencia apreciable.

Foto: S. Castelli / GanMed64

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