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El país bassari: paisajes culturales bassari, fula y bedik

El país bassari: paisajes culturales bassari, fula y bedik

Kédougou (Senegal)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 28 12, 2017
  • Categoría:

Recóndita convivencia


En el macizo Fouta Djallon, uno de los escasos accidentes en la costa oeste africana, nacen ríos tan relevantes para Senegal como el que da el nombre al país y el Gambia. Este macizo se asienta en el país de Guinea, pero las zonas más al norte penetran en Senegal. Entre valles y montañas se localiza el conocido como país bassari. Se trata de un paisaje étnico multicultural en el que conviven pueblos como los bassari, los fula y los bedik. Las tres etnias tienen elementos comunes como una lengua de similar raíz y ciertas prácticas animistas. Su relación con el entorno les ha llevado a encontrar distintas soluciones basadas en la rotación y fertilización de unos cultivos que son tratados de forma comunal. Eso los bassari y los bedik, porque la historia de los pastores fula es algo distinta. De hecho, bassari y bedik se cree que llegaron a esta zona entre los siglos XI y XIX empujados por la expansión de los fula, que en esta región son una minoría. En el país bassari, las tres etnias han logrado convivir en paz entre sí y con su entorno.

Vista del país Bassari

La historia de los fula es la de una de las mayores expansiones étnicas del mundo. Se considera que hay unos veinte millones de fula repartidos por África, en regiones muy alejadas. Su expansión se debe principalmente a su actividad, el pastoreo de cebúes o vacas N’Dama, según el clima. Los fula son similares a los tuareg, pero localizados más al sur: se mueven de lado a lado montando sus bukkaru, casas de hierba. A pesar de la dispersión, los fula mantienen elementos comunes como la ética pulaaku y sus cuatro pilares: autocontrol, modestia, sabiduría y coraje. Muchos de ellos siguen siendo nómadas, pero en algunas regiones, como Fouta Djallon en Guinea, se han sedentarizado. Algunos de estos grupos pasaron la frontera y se establecieron en la zona senegalesa de Fula–Dindéfelo. En esta meseta a cierta altitud se sitúan sus cinco aldeas. En ellas, las casas son construcciones elaboradas en las que el tejado sobrepasa la pared para proteger el ganado, auténtico símbolo de riqueza fula. Entre las casas surgen las mezquitas, pues los fula senegaleses se convirtieron al Islam hace tiempo.

Los bassari o beliyans, como prefieren que les llamen, no pasan de 10.000. Huyeron a la zona de Bassari–Salémata en el siglo XI. Esta zona es de baja altitud y en ella los bassari han abierto claros en el bosque, que aún ocupa el 90% de superficie, para sus cultivos autosuficientes. Esta zona es también rica tanto a nivel natural como arqueológico, con varios yacimientos. En sus cultivos, los bassari alternan arrozales con terrazas para el mijo o mijo fonio. Los bassari acostumbran a vivir ahora cerca de sus cultivos, aunque no siempre fue así. Testigo de otra época son los asentamientos bassari en lo alto de colinas, desde las que vigilaban sus territorios. Son unos veinte y se siguen utilizando hoy como lugares rituales. En el centro de cada asentamiento está el ambofor, una choza comunal en la que vivían todos los jóvenes de la aldea. Hoy, en la estación lluviosa los bassari son fieles a sus cultivos, mientras que en la época seca muchos se trasladan a las aldeas más grandes para buscar trabajos eventuales. Los bassari son animistas y adoran al dios Unumbotte.

Pueblo bedik de Andyel

Los bedik comparten con los bassari su forma de vida basada en la agricultura. Viven mayoritariamente muy cerca de la frontera con Guinea, en Bedik–Bandafassi, a donde llegaron huyendo de una guerra fula en Mali. Lo hacen en aldeas llamadas i-kon, de las que hay nueve. Estos i-kon son densas agrupaciones de chozas de paredes de tierra y tejados inclinados de paja. El i-kon es el centro de la vida bedik, por lo que su distribución interna es muy importante. Cada familia extensa o iyanga tiene su propio espacio, aunque luego los bedik pueden dispersarse por sus zonas de cultivos viviendo en chozas de bambú improvisadas para el día a día. Los bedik son animistas con influencias cristianas.

El país bassari es una zona bastante inaccesible en el sureste del país. A pesar de ello, hay circuitos especializados en esta zona que son la forma más recomendable de llegar aquí. La ciudad de referencia por infraestructuras es Kédougou, a la cual se llega tras atravesar el Parque Nacional de Niokolo-Koba. Desde aquí se hacen excursiones diarias a las distintas zonas según la etnia, donde lo habitual es incorporar algún trekking para visitar las aldeas y su entorno natural. Los bassari y los bedik practican rituales de iniciación a ciertas edades, siete en la vida de cada miembro. Son rituales muy coloridos que mezclan uso de máscaras y bailes. Suceden entre abril y junio, buena oportunidad para asistir a uno.

Fotos: UNESCO AfricaCarsten ten Brink

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