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Parque Nacional del Gran Cañón

Parque Nacional del Gran Cañón

Arizona (EEUU)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 20 12, 2015
  • Categoría:

Horadando la tierra lentamente


Un cañón no es más que una grieta producida a partir de dos elementos: un río y el tiempo suficiente para que la erosión actúe. Hay muchos cañones en el mundo, pero cuando hablamos del Gran Cañón no necesitamos concretar más. No es el más profundo del mundo, ni el más largo y la belleza siempre es algo subjetivo, pero el Gran Cañón de los EEUU es el que a la mayoría nos viene a la mente. Junto con Yellowstone, es el Parque Nacional de este país que menos presentación necesita, en parte por su grandiosidad y en parte gracias al mundo del cine. El Gran Cañón no solo tiene interés por su geología, flora y fauna. Por encima de ello hay algo que solo se puede entender cuando te aproximas al borde del precipicio y admiras no solo la profundidad del cañón, que llega hasta los más de 1.800 metros, sino la gama de marrones que ofrece, las líneas paralelas que el tiempo ha dejado en su perfil y el casi inevitable sol iluminándolo todo desde el horizonte.

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Vista aérea de una sección del Gran Cañón

El Gran Cañón es una sección de 446 kilómetros del río Colorado situada entre las presas de Glen Canyon y la famosa Hoover, pero la parte considerada como Parque Nacional está situada en el norte del estado de Arizona. Geológicamente, el Gran Cañón es de gran relevancia por el corte que el río Colorado ha hecho en las laderas. Permite observar en sus casi dos kilómetros profundidad máxima distintos períodos desde el Precámbrico. A nivel de flora y fauna tiene cinco ecosistemas distintos por las diferentes altitudes y orientaciones que generan los distintos climas, además de ser visitado por aves como el cóndor californiano, una vez extinto, pero reintroducido en el oeste de los EEUU. Más allá de lo natural hay varios edificios históricos como la torre de observación Desert View de 1905, así como restos de la presencia de las tribus indígenas que lo habitaron y cuyos herederos ocupan hoy distintas reservas indias en los alrededores.

Los habitantes originales del territorio cercano al Gran Cañón fueron en concreto los Pueblo. Fue descubierto para Occidente en el siglo XVI gracias a un español, García López de Cárdenas, que sin embargo no pudo acceder al río por lo escarpado del terreno. El siguiente contacto se produjo 200 años después, pero la verdadera exploración llegó a lo largo del siglo XIX por parte de los estadounidenses, con el hito final de ser navegado por primera vez por John Wesley Powell en 1879, que además le dio el nombre actual. Aunque Theodore Roosevelt siempre ha estado ligado al Parque por su especial interés en esta zona, el nombramiento oficial de Parque Nacional no llegó hasta 1919, debido a las presiones de la industria minera en la zona. Desde entonces se ha convertido en una de las atracciones naturales por excelencia de EEUU, con cinco millones de visitantes anuales.

Vista desde un helicóptero del río Colorado

Vista desde un helicóptero del río Colorado

El Parque Nacional ha estado ligado desde hace más de un siglo a su explotación desde el punto de vista turístico. No obstante, visitarlo no es sencillo por la escasez de carreteras y el tamaño del mismo, lo que por otro lado deja amplísimas áreas del parque prácticamente desiertas de visitantes. La entrada más habitual suele ser la ciudad de Las Vegas, que no obstante está a unas buenas cuatro horas de Grand Canyon Village, donde se sitúa el centro de visitantes oficial. Este pueblo está en la orilla sur, la que con mucha diferencia se lleva la mayor parte de los visitantes a lo largo del año. La parte norte también se puede visitar a través de la carretera 67, con la precaución de que cierra en invierno.

Plantear una visita depende mucho de los días disponibles. Lo más rápido es una visita aérea desde Las Vegas u otros aeropuertos, con la limitación de que desde hace años los helicópteros no pueden sobrevolar todas las zonas. Si se puede uno acercar por tierra, las opciones se multiplican: en coche hay multitud de miradores que quitan la respiración, como en Lipan Point. De hecho, hay rutas de autobuses que nos llevan de mirador en mirador si queremos prescindir de coche. A pie hay también multitud de itinerarios como el sencillo Rim Trail o el más completo South Kaibab Trail, en el que se baja al río Colorado y se cruza. Con más días aún, es típica la excursión de seis días en rafting desde Marble Canyon. Inaugurado hace pocos años con cierta polémica, el Skywalk queda fuera de los límites del Parque Nacional y no es muy aconsejado por el largo tramo que hay sin asfaltar hasta el mismo, los desorbitados precios y porque no permiten cámaras fotográficas. Hay dos momentos de precipitaciones al año en el Gran Cañón: durante el invierno y a finales del verano. Entre ambas fechas está el momento idóneo para ir, pues las temperaturas son más suaves. Si se tiene suerte se puede experimentar una vista casi única del Gran Cañón cuando una inversión en las temperaturas provoca que solo el interior del cañón quede repleto de nubes.

Foto: Michael Rehfeldt / Airwolfhound

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