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Shirakami-Sanchi

Shirakami-Sanchi

Aomori y Akita (Japón)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 12 06, 2017
  • Categoría:

Los dominios de la haya


Al acabar la última glaciación, hace unos 8.000-12.000 años, los bosques del hemisferio norte empezaron a expandirse hacia el sur desplegando toda la biodiversidad de flora que se estima habitual desde hace 50-70 millones de años. En su camino, los bosques encontraban accidentes geográficos insalvables en forma de grandes cadenas montañosas, dejando así una flora más simple en variedad al sur. No fue así en Japón, donde los nuevos bosques, encabezados por la haya japonesa, cubrieron las islas. La actividad humana ha ido reduciendo el espacio de estos bosques primitivos, pero aún quedan reductos sin apenas rastro humano. En una región del norte de Honshu, la isla más grande de Japón, se sitúa la cordillera Shirakami-Sanchi, el dios blanco de la montaña en japonés. Aquí se expanden 1.300 kilómetros cuadrados de bosques de hayas japonesas. El núcleo central de estos bosques disfruta de una de las protecciones más estrictas del mundo entero.

Hayas en Shirakami

Esta región es de temperaturas relativamente bajas. Sobre todo en invierno, cuando un grueso manto blanco cubre todas las montañas a pesar de que las cimas no son muy pronunciadas. El punto más alto de Shirakami se encuentra en el pico Shirakami-dake, a 1.232 metros de altura. La cima de este pico y del Futatsumori son lugares privilegiados para contemplar el paisaje de la cordillera. Esta está muy marcada por profundos valles y verticales precipicios, siendo además la zona muy dinámica por la actividad geológica de Japón. El cañon Nihon, de colores marrón y gris, es una de las zonas más estéticas. Por climatología y orografía, en Shirakami se originan importantes reservas hidrológicas del norte de Honshu. Las cataratas de la puerta de la sombra, Anmon no taki, son un buen lugar para disfrutar de los ríos de Shirakami. Aquí se enlazan tres cataratas, alcanzando la más alta los 42 metros.

En Shirakami están presentes unas 500 especies de flora, siendo un buen muestrario de la flora japonesa de zonas alpinas y subalpinas. Por encima del resto destaca la haya japonesa, endémica en el país. Gracias al clima de la zona, estas hayas están presentes desde el nivel del mar hasta las zonas más altas de la cordillera. Alcanzan hasta 35 metros. En el lecho del bosque, el protagonista es el bambú enano Sasa kurilensis, el más norteño entre los bambúes. Hasta 87 aves habitan en los bosques. Algunas como el águila real están amenazadas, pero la estrella del parque es el picamaderos negro, monumento nacional e hiperprotegido. En los mamíferos, además de los habituales macacos japoneses que podemos encontrar en todo el país, hay dos habitantes más especiales. El serau japonés, un bóvido ungulado, es también un monumento nacional en Japón; el oso negro asiático, que tiene una subespecie en la isla, encuentra en estos bosques todo lo necesario para su dieta y tiene una población relativamente sana.

Lago azul en Shirakami

Los bosques del norte de Honshu han sido explotados desde hace mucho tiempo. Además de la madera, razón por la cual el cedro japonés ha ido ganándole espacio a la haya primitiva, está el tema del shitake. Estas setas, cada vez más populares, se crían desde tiempos medievales de forma muy natural, pero agresiva. La forma tradicional consiste en cortar un árbol y dejar su leña cerca de ambientes con esporas para que críen. Todas estas talas fueron cambiando la fisionomía de Shirakami, por lo que resulta crucial la conservación del bosque primitivo. Esta protección ha ido creciendo a lo largo del siglo XX. Un tercio de la cordillera tiene protección extrema: en el núcleo no solo está prohibida cualquier actividad humana o pesca, sino que no hay apenas senderos y solo se puede entrar bajo autorización previa. Aún así hay temas con los que lidiar como los matagi, tradicionales cazadores de osos negros.

El aeropuerto de Odate-Noshiro es el punto de entrada idóneo a Shirakami, desde donde habrá que alquilar un coche 4×4 para moverse con total libertad, pues hay pistas de tierra. El permiso para acceder al núcleo exige como mínimo una semana, más si lo hacemos desde el extranjero. Fuera de este núcleo son populares los ascensos al Shirakami-dake y el más asequible Futatsumori, que en una caminata de una hora nos dará unas vistas increíbles. Los trekking más populares son los de las cataratas Anmon no taki, de unas tres horas entre la ida y la vuelta, y el de Juniko. En este pasamos por un sendero que conecta doce lagos distintos y se puede extender el recorrido hasta el cañón Nihon. Es imprescindible ir a Shirakami de mayo a octubre, porque la nieve obliga a cerrar en invierno todos los accesos.

Fotos: Psymeg &Choochdigicacy

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