Navigation Menu
Área de Speicherstadt y barrio de Kontorhaus con el edificio Chilehaus

Área de Speicherstadt y barrio de Kontorhaus con el edificio Chilehaus

Hamburgo (Alemania)

Comercio renovado


El nombre oficial de la segunda ciudad más poblada de Alemania es el de Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo. Pocos nombres oficiales pueden resumir mejor su historia. Efectivamente, Hamburgo ha sido y es una de las ciudades con mayor autonomía de Europa. Ciudad libre imperial y ciudad-estado, solo se unió al proyecto alemán en 1871. Lo de hanseático resulta un poco más romántico. La Hansa hace siglos que dejó de ser influyente, pero Hamburgo aún recuerda su pasado, cuando fue la segunda ciudad de esta alianza comercial liderada por la vecina Lübeck. Refleja además el carácter comercial de una ciudad que durante siglos estuvo regida por grandes comerciantes burgueses. Hamburgo, situada en la costa oeste de la península de Jutlandia, está orientada hacia el Atlántico. Esto le valió ocupar el sitio de Lübeck cuando el comercio viró hacia América. A finales del siglo XIX, se tradujo en la remodelación de la zona de almacenaje de su puerto. Fue el nacimiento del famoso distrito Speicherstadt. Poco después, a su lado nació Kontorhaus, el barrio de oficinas portuarias.

Canales y almacenes de Speicherstadt, Hamburgo

Hamburgo está localizada estratégicamente cerca de la desembocadura del caudaloso río Elba, en un punto en el que se une con los ríos Alster y Bille. El primero fue represado formando dos lagos, quedando Hamburgo entre los lagos y el propio Elba. Ingredientes ideales tanto para protegerse como para comerciar. La ciudad nace en el 808, cuando Carlomagno manda construir aquí una fortaleza. Tras unos siglos de ataques e incendios, el momento clave llega en 1189: Hamburgo es nombrada ciudad libre imperial, lo que la exime de impuestos y la impulsa comercialmente, orientación que consolida al año siguiente al crearse la Hansa. Tras el comercio llegaron las leyes, siendo Hamburgo una de las ciudades más pioneras en este sentido. En el siglo XIX, Hamburgo se transformó en ciudad-estado al disolverse el Sacro Imperio Germánico. Este siglo y el XX han sido de contrastes: la ciudad ha crecido económica y poblacionalmente, siendo el puerto de facto para América. Sin embargo, ha sufrido fuertes incendios y el azote de la II Guerra Mundial. Buena parte del centro histórico está reconstruido.

Hamburgo está cruzada por infinidad de canales. De hecho, suma más puentes que Ámsterdam y Venecia juntas. Varios están localizados en Speicherstadt, distrito de los almacenes. El nombre es idóneo, pues estamos ante la mayor acumulación de almacenes del mundo, accesibles todos por agua y tierra. Fue concebido en 1883 como zona libre de impuestos para la nueva Hamburgo incorporada a Alemania. Franz Andreas Meyer fue el responsable de un acertado diseño que mezcla innovación y tradición. Los materiales y técnicas de aislamiento son muy avanzadas en el esqueleto de los edificios. Por fuera, su estilo neogótico es acentuado por el uso del ladrillo rojo, habitual del norte de Alemania. En las uniformes fachadas destacan torres, alcobas y ornamentos en terracota. Tras tres fases de construcción, en 1927 se levantó el último. La II Guerra Mundial acabó con la mitad y varios están reconstruidos. La zona perdió su función cuando el contenedor se impuso en el transporte marítimo. Solo un tercio son almacenes: la zona se ha reinventado como zona de oficinas, cultura y ocio.

Edificio Chilehaus en Kontorhaus, Hamburgo

Adyacente a Speicherstadt está Kontorhaus. Se pensó en su rediseño tras una epidemia de cólera. Finalmente, el proyecto de Distel y Grubitz se impuso en 1914 y el barrio empezó a ver nuevos edificios en los años 20. El diseño había dejado parcelas muy angulosas. Todo un problema, pero no para Fritz Höger, que adaptó su Chilehaus para darle una forma de barco. El edificio más relevante de Kontorhaus fue ordenado construir por Henry Brarens Sloman, que tenía minas en Chile. Höger levantó diez plantas con un armazón de hormigón y fachada de ladrillo, un antecedente del modernismo, aunque está considerado expresionista. Otros edificios de la época son el Messberghof, Sprinkenhof o Mohlenhof.

Dos millones de personas viven en Hamburgo, segundo puerto de Europa. La visitan unos cuatro millones de personas más, que llegan en avión o tren. La ciudad tiene un paseo agradable en torno al lago Binnenalster que nos dará buenas vistas de edificios como su neorrenacentista ayuntamiento. También son imprescindibles las ruinas de San Nicolás, que durante dos años fue la estructura más alta del mundo. Speicherstadt es un destino ideal para tomar un barco, actividad casi obligatoria. Al acabar podemos dar un paseo por Kontorhaus. Es posible que las hamburguesas, realmente estadounidenses, procedan del frikadelle de aquí, lo que explicaría el nombre. No obstante, el plato más típico es Birnen, Bohnen und Speck, un plato que mezcla pera, judías y bacon. Es típico en verano, época ideal para venir. Un poco antes, en mayo tiene lugar la fiesta del puerto o Hafengeburtstag, que celebra el estatus de ciudad libre imperial.

Fotos: Dietmar RabichEsther Westerveld

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.