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Asentamiento y momificación artificial de la cultura chinchorro en la región de Arica y Parinacota

Asentamiento y momificación artificial de la cultura chinchorro en la región de Arica y Parinacota

Arica y Parinacota (Chile)

Preservando los ancestros


La momificación es un proceso por el cual restos humanos sujetos a la descomposición, como tejidos blandos y órganos, se preservan. La gran división de este proceso la fija su intencionalidad. La momificación puede ser natural, debido a las condiciones climáticas donde se dejó el cadáver, o artificial si mediante alguna técnica se ha propiciado esta conservación. Un poco de ambas tienen las momias artificiales más antiguas que conocemos, las momias chilenas de la cultura chinchorro. Antecediendo por bastante a las más antiguas de los embalsamadores más famosos, los egipcios, la momia chinchorro más antigua tiene más de siete milenios. La parte natural de la momificación chinchorro corresponde a las extremas condiciones de Arica y Parinacota, dos de las regiones más secas del planeta. No fue impedimento para esta cultura de cazadores-recolectores, que progresó en esta adversa zona durante más de cuatro milenios dejando atrás tanto las momias, como asentamientos, cementerios y conchales.

Momia chinchorro de tipo negro de un niño

Las evidencias que tenemos fijan la llegada de la cultura chinchorro al norte de Chile en torno al año 5400 a.C. Si venían de la región del Amazonas o fueron una evolución local está sujeto a debate, pero en todo caso hicieron de esta dura región desértica su hogar hasta el primer milenio a.C., cuando desaparece su rastro en favor de otras culturas. Cómo sobrevivir sin agricultura ni ganadería en un entorno hostil tiene fácil respuesta. Hay que mirar al mar, fuente casi exclusiva de alimentos para los chinchorro, que se distribuían por toda la costa en pequeños campamentos. El mar es la procedencia de los enormes conchales chinchorro que puntean la costa chilena de Arica y Parinacota. Son depósitos de conchas que se iban acumulando formando montículos artificiales que el clima ha permitido que se conserven excepcionalmente. No obstante, si un rasgo de la cultura chinchorro ha impactado más allá de la región son sus prácticas funerarias. Todo empezó en los años 20 del siglo pasado, cuando durante la instalación de unos tanques de agua aparecieron las primeras momias chinchorro.

Fue el insigne arqueólogo alemán Max Uhle, que se recorrió toda la costa chilena y peruana dando luz sobre culturas como nazca, chimu y mochica, el primero que puso en valor las momias. Desde entonces, los descubrimientos han sido numerosos y hoy contamos con centenares de momias. Fueron más de tres milenios de práctica funeraria que además no sabía de clases. Los chinchorro momificaban tanto a personas adultas, como a niños, ancianos e incluso bebés y fetos. La técnica básica consistía en retirar los órganos internos del cadáver para rellenarlo con fibras vegetales o pelo animal. Dependiendo del estilo, mejorado con el paso de los siglos, este proceso implicaba desmembrar el cuerpo para luego rearmarlo o realizar incisiones en el cadáver. Tras un proceso de secado se podía aplicar una pasta, suturar incisiones, insertar palos para dar estabilidad, etc.  También se solían decorar, al menos con una máscara de arcilla negra que cubría el rostro. Luego se dejaban secar y se enterraban. El clima de Arica y Panaricota hacía el resto. De hecho, un porcentaje de las momias de Chinchorro no tienen preparación alguna y se momificaron naturalmente. 

Momia chinchorro in situ en el sitio de Colón 10

Es difícil saber el rol concreto que jugaba la momificación en una cultura sin escritura, aunque presumiblemente formaban parte de un culto por los ancestros. En los distintos sitios arqueológicos se han encontrado evidencias de la participación de las momias en distintos rituales e incluso su traslado con los grupos. Los chinchorro solían establecer asentamientos temporales y se movían según la disponibilidad de alimento. El principal sitio que combina asentamiento y cementerio se encuentra en Desembocadura de Camarones. Descubierto en los años 70, aquí se encontró la momia más antigua. Este sitio se encuentra en una zona desértica totalmente rural, mientras que Faldeo Norte del Morro de Arica y Colón 10 se encuentran a las afueras de Arica. Precisamente por eso el cementerio del primero fue donde Uhle identificó y estudió las primeras momias. Colón 10 es el caso contrario, pues fue descubierto apenas en 2004, lo que además ha permitido su delimitación y estudio con técnicas modernas. 

Arica, cerca de la frontera con Perú, es la ciudad de referencia para conocer la cultura chinchorro. Es una ciudad que atrae bastante turismo gracias a sus playas, muy frecuentadas por surfistas, por lo que no es complicado llegar en autobús, avión y tren. Cerca de Morro, donde tendremos unas fantásticas vistas, se encuentra el sitio de Colón 10, con un museo dedicado en el que podemos ver in situ restos de la cultura Chinchorro. El otro sitio de referencia es el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, donde se conserva buena parte del legado Chinchorro, incluidas varias momias. En cuanto a Desembocadura de Camarones, está a cien kilómetros al sur y desprovista de cualquier servicio.

Fotos: Bernardo Arriaza / Luis Lobos Rivadeneira

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