Auge suajili
El comercio a larga distancia en las costas del océano Índico fue impulsado por distintas civilizaciones. Entre los más activos estuvieron los austronesios, que llegaron a colonizar Madagascar, y también está atestiguada la presencia romana. El Islam supuso un impulso definitivo, especialmente para la costa oriental de África, que hasta el siglo VIII tuvo poco protagonismo. Existían intercambios con pequeñas aldeas bantúes, pero de forma esporádica, aunque creciente. El Islam revolucionó toda la costa bajo lo que pasó a denominarse cultura suajili. Étnicamente, los suajili fueron una fusión bantú con árabes y persas, pero culturalmente el Islam tuvo una profunda influencia no solo en la religión, sino en la concepción del comercio y la organización social. Muchos puertos declinaron con la llegada de los europeos desde el siglo XVI, pero sus ruinas sirvieron para comprender esta etapa. Uno de los más investigados de la era suajili es Gedi, de la que se conservan mezquitas, murallas, viviendas y un gran palacio.
Gedi no fue precisamente un asentamiento suajili temprano, sino que se funda sobre el siglo XI. Es una ciudad de tamaño medio, como máximo 2.500 personas, que pese a no aparecer en registros escritos tiene un intenso rol comercial. El Islam, posiblemente de rama ibadita, domina la ciudad desde muy pronto. Tras expandirse en distintas direcciones, la construcción de la Gran Mezquita y las murallas en el XV reúne a la población alrededor de la primera. El siglo siguiente se inicia un declive por la presencia de portugueses en la costa suajili, aunque también parecen probados problemas de abastecimiento de agua e incursiones de otros pueblos africanos. Gedi, como muchas otras ciudades suajilis, es abandonada definitivamente en el siglo XVII. La ciudad pasa al olvido, pero no para los mijikenda, una etnia local que considera el lugar sagrado y lo protege según sus normas, lo que redunda en la conservación del sitio.
A finales del siglo XIX, John Kirk es el primer explorador europeo en conocer las ruinas, pero hay más visitas hasta los años 20 del pasado siglo, cuando fue protegido legalmente para prevenir los saqueos. Los primeros trabajos arqueológicos aún se demoran un par de décadas hasta que James Kirkman se hace cargo. Durante varios años investiga profundamente el sitio arqueológico y lo reforma parcialmente. Es la época dorada de la investigación de los sitios suajili y Gedi aporta una gran información de esta cultura gracias a su densidad y a la conservación practicada por los mijikenda. En los últimos años, la investigación se ha centrado en las estructuras que no utilizaban la piedra como material base, las relaciones de Gedi con el interior del continente africano y el desarrollo previo al siglo XV. Además de las estructuras del lugar, la investigación se ha centrado en los innumerables artefactos hallados, principalmente restos de cerámicas y cuentas, que han ayudado a la datación y a analizar las relaciones comerciales de Gedi.
Rodeada de bosque, Gedi se encuadra en un sistema doble de murallas externa e interna, siendo más robusta la interna, presumiblemente levantada con la llegada de los portugueses. Entre ambas hay pocas estructuras de piedra coral, salvo un par de mezquitas, estando el núcleo urbano dentro de las siete hectáreas de la interna. Todos de un solo piso, aquí encontraremos dos mezquitas más, viviendas de distinto tamaño, cuatro grandes tumbas en forma de pilar y el palacio del sultán local. Entre las mezquitas destacan una fuera de las murallas que fue la principal antes de construirse la Gran Mezquita dentro de la muralla interna. De forma rectangular, su principal sala tiene tres filas de pilares cuadrados que dividen la estancia y ocultan el mihrab en el lado norte. En cuanto al palacio, su diseño está basado en varias habitaciones y patios conectados con diferentes funciones como audiencias y recepciones. Sobrevive en perfecto estado una puerta monumental. Cerca del palacio están las principales viviendas de Gedi, destinadas a las élites locales. En Gedi destacan también sus infraestructuras hidráulicas de recolección de agua y alcantarillado.
Gedi se encuentra una media hora al norte de Malindi, ciudad de playa habitual entre el turismo internacional a la que se llega desde Nairobi o Mombasa en vuelo interno, aunque desde la segunda se puede llegar también por tierra. El sitio de Gedi es el contrapunto cultural ideal al descanso y es una excursión muy típica. Se visita en una mañana con ayuda de los carteles interpretativos, aunque la mayoría de visitas son guiadas. Para completar la visita hay un pequeño museo con artefactos hallados por los arqueólogos y un centro de recuperación de serpientes a poca distancia, pero con entrada aparte. Sin apenas esfuerzo veremos también muchos monos, para los que se acostumbra llevar plátanos. La mejor época para realizar visitas en la costa suajili es de julio a octubre.
Fotos: Viaggi Spensierati / Filip Lachowski



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