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Complejo arqueoastronómico Chankillo

Complejo arqueoastronómico Chankillo

Áncash (Perú)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 25 07, 2022
  • Category:

Midiendo el tiempo


La arqueoastronomía es una disciplina reciente no exenta de ciertas reticencias metodológicas. Básicamente se trata de una ciencia interdisciplinar que trata de comprender la cosmovisión que tenían pueblos históricos. Es decir, para qué les interesaba mirar al cielo, que generalmente era por la necesidad de medir el tiempo por razones agrícolas y/o por algún tipo de culto religioso. Las herramientas que utiliza la arqueoastronomía son variadas: desde calcular la posición relativa de los astros en la sociedad estudiada hasta registros escritos y etnografías contemporáneas. En las sociedades prehistóricas es más complicado y se abre la puerta a la especulación, en ocasiones excesiva. Se estudian alineamientos, artefactos y pinturas y se les trata de dar una explicación que en ocasiones parece construcción moderna. Hay sitios, no obstante, incontestables. En toda América hay varios de ellos, siendo Chankillo prototipo gracias a sus Trece Torres, alineadas y flanqueadas por dos observatorios para medir el momento del año en su época, hace unos 2.400 años.

Salida del sol sobre las torres de Chankillo

La cultura Casma-Sechín se engloba en la unión de estos dos ríos peruanos en una desértica región a medio camino entre Lima y Trujillo. La datación de esta civilización está sujeta a debate, pero compite con Caral por ser considerada la más antigua de Sudamérica. Dado que esta se sitúa a pocos kilómetros al sur, es probable que ambas tuvieran contactos. Casma-Sechín alcanzó su cénit durante el periodo formativo, antes del surgimiento de Chankillo. Fue sobre el segundo milenio a.C., cuando están datados varios centros monumentales como Sechín Alto, Sechín Bajo o Cerro Sechín. Esta fase terminaría a comienzos del primer milenio a.C. cuando Casma-Sechín recibe mucha influencia, probablemente por la vía de dominación, de la cultura Chavín. Aparecen nuevos cultivos como el maíz y nuevos animales como las llamas. Es la época de Chankillo, aunque no dura demasiado. Aproximadamente hace 2.200 años hay constancia de conflictos regionales que finalmente llevan a su abandono.

El valle Casma-Sechín ha sido investigado desde los años 30 del siglo pasado. Chankillo, en concreto, fue trabajado en los 60 gracias a la arqueóloga Rosa Fung. Junto al arquitecto Víctor Pimentel identificó las estructuras de Chankillo. La ciencia ha datado el lugar en 2.250 años y sugiere que Chankillo apenas fue ocupado durante medio siglo. Las investigaciones se aceleraron y completaron con profundidad hasta hace poco. En estos trabajos tuvieron su parte los arqueoastrónomos, porque si algo destaca en Chankillo es su componente astronómica. Si en otros lugares del mundo como Chichen Itzá, Uxmal o la cultura Chaco la astronomía es una parte más, aquí es la plena protagonista, tanto por su escala monumental, como por cubrir observaciones todo el año y no ceñirse a momentos concretos como equinoccios y solsticios. Chankillo parece el calendario oficial de la cultura Casma-Sechín de la época, aunque la falta de registro histórico limita el alcance de las afirmaciones. También es probable la existencia de un culto solar.

Palacio fortificado de Chankillo

Sea como fuere, en Chankillo las protagonistas son las trece torres cúbicas artificiales alineadas sobre un cerro de norte a sur. Cada una mide hasta seis metros y está separada de la siguiente por unos cinco. Se accedía a la parte superior por dos escalinatas. A ambos lados del cerro se sitúan los observatorios, este y oeste, desde los que se observa tanto la salida del sol como la puesta. Dependiendo del punto entre las torres donde esté el sol se fija el día del año con una gran precisión. Para ello se utilizaba también un elemento natural cercano, el Cerro Mucho Malo. En el este hay también un edificio administrativo o Plaza que es el lugar donde, de acuerdo con las ofrendas halladas, tenían lugar los rituales religiosos relacionados con el sol. Aproximadamente un kilómetro al oeste de las torres se encuentra el otro elemento fundamental de Chankillo, su templo fortificado ubicado sobre otro cerro. Se trata de una estructura rodeada de un triple anillo de murallas ovoidales. En el interior encontramos dos fuertes y un edificio rectangular denominado el templo de los Pilares en el que se han identificado bajorrelieves. 

Hasta el momento, Chankillo no se encuentra entre los lugares más turísticos de Perú, aunque con la finalización de las labores arqueológicas esto puede cambiar. Casma es la ciudad de referencia, accesible en autobús en la línea entre Lima y Trujillo. Es buena idea hacer noche en ella y acudir a Chankillo al amanecer o atardecer para ver el sol entre las torres. Para acceder al sitio es mejor contar con alguna empresa local de excursiones que nos proporcionará transporte y un guía para explicar los entresijos del lugar. Por la zona de Casma podemos también visitar los yacimientos en torno a Cerro Sechín o el Museo Regional Max Uhle y, si queremos alternar con algo relajado, bajar a alguna de las playas de la cercana costa.

Fotos: Monica Suarez / Municipalidad Provincial de Casma

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