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Conjunto monumental de Brâncusi en Târgu Jiu

Conjunto monumental de Brâncusi en Târgu Jiu

Región Suroeste (Rumanía)

Memorial abstracto


Aunque con precedentes, la cuestión de qué es arte explotó durante el siglo XX. Se convirtió en debate central hasta el punto de que muchas obras se hacían con la intención directa de contrastar opiniones. Más allá de lo subjetivo, un incidente llevó la pregunta al terreno jurídico. En los años 20, el escultor rumano Constantin Brâncuși se había ganado la fama suficiente como para exportar sus obras. Para promover la importación de arte, EEUU no gravaba las obras de arte, pero cuando el fotógrafo Edward Steichen mostró las esculturas Pájaros en espacio que había adquirido, la oficina de aduanas las declaró trozos de metal y las clasificó como material industrial. El artista inició entonces un proceso judicial que finalmente ganó. Esta anécdota pone de relieve el momento de una escultura abstracta en la que Brâncuși fue pionero. Aunque radicado en Francia, el escultor no olvidó sus orígenes y regresó a Târgu Jiu, cerca de su ciudad natal, para erigir un conjunto monumental tan simbólico como elegante.

Columna Infinita en Târgu Jiu

Constantin Brâncuși nació en 1876 en el seno de una familia de pastores extremadamente humilde, lo que marcaría siempre su carácter. Mientras pastoreaba el rebaño familiar se entretenía en dar forma a piezas de madera. Años después fabricó un violín con piezas sueltas que atrajo la atención de un empresario industrial que le ayudó a inscribirse en la escuela de artes de Craiova. Siguió progresando sus habilidades hasta que llegó a París en un momento en el que el arte estaba evolucionando con nombres como Auguste Rodin, para el que puntualmente trabajó. Se produce entonces su giro al estilo abstracto que empezaron a mostrar sus esculturas, resonando en algunos casos como la fálica Princesa X. Su cénit artístico llegó justo antes de la II Guerra Mundial, cuando decidió volver a Rumanía para el encargo de Târgu Jiu, tras el cual su producción artística se redujo notablemente.

Târgu Jiu es una pequeña ciudad capital de su condado desde el siglo XV, siglo en que aparece nombrada por primera vez. En la I Guerra Mundial, la ciudad vivió una crucial batalla entre los aliados y las potencias centrales. La participación rumana en la guerra la puso del lado de los primeros, lo que implicó su invasión. Clave en los pasos de los Cárpatos, Târgu Jiu no resistió, pero su derrota quedó en el imaginario colectivo como un acto de heroicidad por el desnivel entre las fuerzas. Un par de décadas después, La liga Nacional de las mujeres de Gorj, presidida por la primera dama rumana, le pidió a Constantin un recuerdo para sus héroes. Este no solo aceptó el encargo, sino que no solicitó remuneración alguna. En 1937 se inauguró el conjunto monumental, símbolo de la ciudad desde entonces pese a que durante la etapa comunista la figura de Brâncuși levantó las suspicacias del régimen. 

Puerta del Beso en Târgu Jiu

El conjunto de Brâncuși está formado por dos parques conectados por la estrecha avenida de los Héroes. En esta se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo, cuya construcción actual se inició en 1927 en estilo neobizantino. A orillas del río Jiu se encuentran las esculturas de La Mesa del Silencio y La Puerta del Beso. La primera es una plataforma circular de piedra caliza rodeada por doce sillas que trata de evocar una reunión. Un conjunto de bancos lleva hasta la Puerta del Beso, de proporciones clásicas. Su nombre procede del motivo del beso, tema habitual de Brâncuși, esculpido en relieve en las cuatro caras de las dos columnas. Siguiendo el eje llegamos al parque de la Columna Infinita, nombre de la última y más famosa escultura. Se trata de una esbelta construcción de casi treinta metros de altura en el punto más alto de la ciudad. De compleja construcción, su material es el acero y está formada por quince módulos octaédricos y dos medios módulos en base y cúspide. Como su nombre indica, intenta evocar el infinito. 

Târgu Jiu exige un desvío de la mayor parte de itinerarios por Rumanía, por lo que no suele ser tener mucho turismo. Se encuentra unas dos horas al norte de Craiova, justo antes de un paso entre los Cárpatos a la zona más concurrida del castillo de Hunedoara en el que, además, se encuentra el monasterio Lainici. La ciudad también tiene ferrocarril, por si necesitamos transporte público. Los dos parques con esculturas de Brâncuși son accesibles al público sin coste y son en núcleo turístico de la ciudad. Es obvio, pero conviene recordar que no se puede uno subir en las obras. Si queremos completar la visita podemos acercarnos al Museo Nacional Constantin Brâncuși, situado en la vivienda en la que el escultor se alojó durante la elaboración de sus obras. Si queremos ver más obras de Brâncuși, París, Nueva York y Bucarest son lugares ideales. 

Fotos: Iozefina Postăvaru / Stefan Jurca 

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