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Conjuntos de petroglifos del Altái mongol

Conjuntos de petroglifos del Altái mongol

Bayan-Ölgiy (Mongolia)

De cazadores y nómadas


Las montañas Altái, con techo en el pico ruso del Beluja a 4.506 metros, se sitúan en la zona fronteriza entre Kazajistán, Rusia, China y Mongolia. Las fronteras entre ellos dibujan una gran X con valles discurriendo en los cuatro puntos cardinales. Para Mongolia, esta zona montañosa es la más alta de un país marcado por las estepas y sus caballos. Distintos homínidos han poblado esta región desde tiempos ancestrales. En la cara norte se localiza la cueva Denisova, donde se encontró un homínido específico de unos 40.000 años. En la cara este, en Mongolia, los primeros trazos de actividad los encontramos muy posteriormente en forma muy distinta. En esta parte de las montañas hay petroglifos y monumentos funerarios que abarcan un espacio temporal cercano a los 12.000 años. En ese periodo se distinguen tres etapas que marcan la evolución de los valles de acuerdo a las circunstancias climáticas y la propia cultura local. Los petroglifos son una guía idónea para entender cómo el hombre ha progresado en esta zona de las montañas Altái.

Petroglifo en Tsagaan gol

Las tres etapas de los valles del este arrancan en una primera fase que va de hace 11.000 a hace 6.000 años. Entonces, las montañas eran dominio de cazadores-recolectores. Los bosques eran mucho más tupidos y albergaban una fauna de gran tamaño. Al final de esta etapa, la vegetación empieza a cambiar y la zona se desnuda de árboles en favor de la estepa. La subsistencia tiene por tanto que variar y empiezan a llegar ganaderos que pastorean sus rebaños estacionalmente. El caballo, animal icónico para Mongolia, empieza a aparecer en Altái. Más aún cuando en el primer milenio a.C. la zona ya es controlada abiertamente por los grupos nómadas, otra de las tradiciones más establecidas de Mongolia. Es entonces cuando aparecen los escitas, los primeros nómadas aquí. El rastro de los petroglifos se pierde con los túrquicos, alrededor del siglo VIII.

Los glaciares han marcado el pasado y presente de Altái este. Desde el Pleistoceno, estos glaciares han ido puliendo las paredes de arenisca, dejando fantásticos lienzos para los petroglifos. Estos se localizan en tres zonas separadas entre sí no más de cuarenta kilómetros. Al norte están los dos valles de Tsagaan Salaa-Baga Oigor, que en el pasado suponían un paso hacia Rusia, donde hay petroglifos similares. Aquí se han contabilizado hasta 5.000 zonas de petroglifos realizados entre la Edad de Bronce y la Hierro. Los petroglifos son un panorama temático de la zona: arrancan con grandes cacerías y evolucionan hasta escenas de pastoreo y familiares. Esto también se refleja en la fauna representada, que pasa de los grandes animales o íbices hasta llegar a los renombrados caballos mongoles. En la última etapa hay también inscripciones en túrquico. Hay numerosos túmulos en la zona, la mayor parte de las veces mirando a los ríos.

Petroglifo en Tsagaan Salaa

La zona alta de Tsagaan Gol está formada por el río del mismo nombre y sus afluentes. Muchos de estos rodean el monte sagrado Shiviit Khairkhan. La etnia tuva aún le rinde culto y para ello hay varias capillas mongolas, los denominados ovoos. Esta zona de glaciares de Altái contiene otros 5.000 petroglifos, muchos de ellos en composiciones muy elaboradas y de gran tamaño. Se extienden temporalmente desde la Edad de Bronce hasta más allá de los túrquicos, cuyos petroglifos están más marcados por las armas y las batallas. Es interesante ver también los distintos medios de transporte: a pie, sobre yaks, caballos o con carros con ruedas. La zona de Aral Tolgoi está más al sur y es mucho más pequeña. Son solo 300 petroglifos, todos ellos en rocas en el suelo. Es posible que los de las paredes fueran erosionados por musgo y nieve. A pesar de su tamaño, Aral Tolgoi es relevante porque cubre la primera etapa temporal. Es una muestra estática y zoomorfa de Altái de hace más de 11.000 años.

Esta región está a 1.700 kilómetros de la capital y es fácilmente accesible solo durante el verano, entre julio y octubre. Por la cercanía a las zonas fronterizas con China y Rusia, dos de los sitios están bajo tutela del ejército y es necesario sacar permisos. El turismo es por ambas cosas reducido, aunque los montañistas cada vez vienen más. Los tres sitios están dentro del Parque Nacional Altai Tavan Bogd, que incluye también la montaña más alta del país: los cinco picos del Tavan Bogd, situados en el valle del río Tsagaan Gol. La ciudad de entrada es Ölgii, con aeropuerto y a unas siete horas por tierra. Es en Ölgii donde más fácilmente gestionaremos los permisos y contrataremos un tour, forma muy recomendada de moverse por las montañas, donde es fácil perderse e incluso pasar la frontera. En las excursiones podemos visitar alguna zona de petroglifos. Es muy habitual conocer e incluso dormir con algún grupo nómada de la zona.

Fotos: AyanTravelAltaihunters

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