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Desierto de Badain Jaran – Torres de arena y lagos

Desierto de Badain Jaran – Torres de arena y lagos

Mongolia Interior (China)

Montañas de arena


Las dunas son de los fenómenos geográficos más dinámicos y están en constante cambio. Son estructuras activas que el viento modifica, desplazándolas a un ritmo geológicamente muy rápido. Solo en los casos de dunas enormes hablamos de milenios necesarios para su formación. En algunos casos, las dunas dejan de moverse y se convierten en estáticas: solo la arena superficial se mueve sin arrastrar toda la montaña. Este proceso se debe a una suma de factores como el peso acumulado por el tamaño, que presiona las capas interiores, la humedad interior que apelmaza los granos y la vegetación. Pueden hasta contar con acantilados o cuevas, como si fueran montañas. En condiciones concretas, aunque ya hablemos de millones de años, llega el proceso de litificación al transformarse en roca arenisca. El punto del planeta idóneo para admirar dunas estáticas es Badain Jaran, un desierto de belleza inusual. Aquí se encuentra la duna Bilutu, que al rondar los 500 metros está considerada la duna estática más alta del planeta. 

Vista de Badain Jaran con Bilutu al fondo

Según algunas clasificaciones, Badain Jaran es una subsección del Gobi, tercer desierto del planeta por extensión fuera de los polos. En realidad, Badain Jaran solo limita con el Gobi en su extremo suroeste, aunque el aumento de la superficie desértica los está uniendo. Visualmente son muy diferente. Gobi es rocoso, mientras que Badain Jaran conforma una amplia extensión de dunas de gran tamaño y formas variables entre media luna y estrella. Muchas superan los 200 metros de altura: son las megadunas, algunas estáticas, que se encuentran sobre todo en el interior profundo del desierto. Además, varias están consideradas dunas cantoras, un fenómeno natural que provoca el viento generando un zumbido o rugido muy grave que puede durar hasta varios minutos. Hacia el oeste de Badain Jaran hay una sección geológicamente diferente de formaciones azotadas por el viento: tafonis, yardangs y gargantas. Lo que no varía en todo el desierto es la escasa pluviosidad. Apenas llueve diez días al año entre junio y agosto. 

Pese a ello, la otra característica remarcable de Badain Jaran son sus cerca de 150 lagos interdunales que resisten pese a la evaporación. La explicación son las aguas subterráneas que hay bajo Badain Jaran y que ascienden para llenar los lagos, sumado al lecho arcilloso. Los lagos no son iguales y presentan distintos colores y salinidad. Lo primero depende de la microbiota de cada uno, base de unos ecosistemas que aportan una biodiversidad muy generosa teniendo en cuenta el contexto. Varios lagos tienen vegetación en sus orillas, aunque hablamos de vegetación baja como juncos y arbustos capaces de resistir la aridez y alta salinidad de los lagos. Aunque no forman la imagen idílica de los oasis de palmeras y vegetación exuberante, son oasis naturales, algo no muy habitual en los desiertos. Los lagos son también la principal razón para la escasa, pero muy valiosa fauna de Badain Jaran. Hay varios reptiles, roedores y zorros del desierto. El agua también atrae a distintas aves, muchas migratorias que utilizan el desierto como descanso.

Templo de Badain Jaran en el desierto homónimo

Los lagos son también la causa de la presencia de ganaderos en Badain Jaran, que se desplazan con sus camellos bactrianos y rebaños de ovejas. Aunque escasa, la presencia humana está atestiguada desde hace más de tres milenios por distintos artefactos en las orillas de los lagos y petroglifos en paredes rocosas. Las comunidades tibetano-budistas de la zona fueron levantaron el insólito templo budista de Badain Jaran a orillas de un lago interdunal en el siglo XVIII ó XIX. No tiene comunidad budista permanente, pero el templo es mantenido por la comunidad local y es frecuentemente visitado por peregrinos que lo denominan ciudad prohibida por su complicada accesibilidad. No tenemos crónicas antiguas de visitantes occidentales, algo lógico por lo remoto del lugar, cuya investigación científica arrancó apenas hace unas décadas. Se ha centrado en sus aspectos hidrogeológicos que han revelado una preocupante disminución del agua subterránea. 

Visitar Badain Jaran está reservado de momento a los viajeros más aventureros, pero en realidad se ofrecen excursiones desde ciudades cercanas como Zhangye. Tres horas al oeste y con aeropuerto, se puede considerar la puerta de entrada a esta remota zona. Podemos hacer noche en Alxa Youqi para acercarnos al desierto en 4×4. Este es el medio de transporte más habitual por las largas distancias entre los puntos más famosos del desierto, pero se puede complementar con paseos en camello. Es posible y recomendable hacer una noche al menos en los campamentos de yurtas mongolas que hay dentro del desierto. Además de la experiencia visual, estas excursiones suelen ofrecer sandboarding como experiencia más emocionante. Aunque sea un desierto no hay que pensar que en Badain Jaran hace calor todo el año: la temporada turística va de mayo a septiembre y fuera de ahí las temperaturas  nocturnas bajo cero son la norma.

Fotos: Badain Jaran Nature Reserve / Rita Willaert

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