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Fronteras del Imperio Romano – El Limes del Danubio (Tramo occidental)

Fronteras del Imperio Romano – El Limes del Danubio (Tramo occidental)

Alemania, Austria y Eslovaquia

Fuente de problemas


Uno de los eventos más estudiados de la historia es la caída del Imperio Romano de Occidente. Como todo proceso, la realidad es compleja y las causas múltiples. Una de las más nombradas suelen ser las denominadas invasiones bárbaras. Tampoco hay consenso, pues no pocos expertos señalan que estas fueron consecuencia y no causa. De hecho, toda una parte de la historiografía del norte de Europa las denomina periodo de migraciones y no utiliza el término invasión. Esta etapa se inició a finales del siglo IV debido al empuje de los hunos, que forzaron a varias tribus germánicas a cruzar el Danubio e instalarse en suelo romano. Así se inició el declive definitivo de una de los fronteras más complicadas de gestionar por los romanos, el limes del Danubio. Desde que en el siglo I Roma se adjudicara la mayor parte de territorios al sur del río más largo de Europa occidental, este funcionó como barrera física. El Danubio occidental se complementó con distintas estructuras defensivas partiendo de cuatro fuertes en suelo alemán y austríaco: Lauriacum, Castra Regina, Vindobona y Carnuntum.

Puerta Heidentor en los restos de Carnuntum

El limes del Danubio occidental correspondía a parte de las provincias de Raetia, Noricum y Panonia. Vindobona y Carnuntum fueron los primeros fuertes destinados a las legiones romanas, pero pocas décadas después se vio la necesidad de ampliar las defensas. El periodo de migraciones no fue la primera vez que Roma vio tribus germánicas en sus territorios. Durante las guerras marcománicas, a finales del siglo II, sufrieron diversas incursiones que en cierto modo predijeron lo que vendría después. A base de contraataques y acuerdos, Roma pudo empujar a la mayor parte más allá del Danubio, pero el aviso caló hondo y se crearon nuevos fuertes como los de Lauriacum y Castra Regina. La beligerancia de las tribus germánicas se redujo parcialmente durante los siguientes dos siglos, pero luego el limes del Danubio volvió a mostrar su debilidad. Los fuertes fueron insuficientes y las incursiones, hunos incluidos, imparables. Abandonados, los cuatro fueron ocupados y reutilizados posteriormente sirviendo como germen de futuras ciudades como Ratisbona y Viena.

El sistema defensivo del Danubio empezaba en estos fuertes, pero no acababa ahí. Los cuatro controlaban amplias zonas llanas, mientras que las montañas atravesadas por el Danubio eran defendidas con pequeños puestos elevados. Entre los fuertes de legionarios se levantaban otros auxiliares que distaban entre sí unos 15-20 kilómetros. Inicialmente de madera, igual que los fuertes de legionarios se mejoraron paulatinamente con piedra. Finalmente, entre los fuertes auxiliares se instalaban torres vigía y todos los componentes se enlazaban mediante vías romanas y la flota del Danubio, que patrullaba constantemente el río con barcos. Al otro lado también se instalaron algunos destacamentos como cabezas de puente para proteger uno de los puntos más débiles de todo el entramado defensivo. Estas eran las estructuras más o menos fijas, pero los romanos también instalaban campamentos defensivos según sus necesidades. Dos de ellos, Celemantia y Gerulata, constituyen el principal legado romano en suelo eslovaco.

Muralla y Porta Praetoria expoliados en Ratisbona

El destino de todas estas infraestructuras ha sido muy variado, alternando lugares que se convirtieron en ciudades a muchos puntos que fueron anegados por los cambios de curso del Danubio. Capital de Panonia, sede de la flota del Danubio y refugio de Marco Aurelio en las guerras marcomanas, Carnuntum fue la principal ciudad romana desde el siglo I con hasta 50.000 habitantes. Sus ruinas son abundantes, siendo su punto más icónico la puerta monumental Heidentor. Carnuntum fue arrasada por los germánicos, ganando desde entonces posiciones Vindobona, actual Viena. Además del diseño urbano actual, en Viena se han identificado restos de murallas, infraestructuras para la gestión de aguas y otros restos. En la provincia de Noricum la referencia era Lauriacum, actual Lorch. Hoy un distrito de Enns, aquí los restos hay que buscarlos en la basílica local, aunque son menores. Finalmente, en Raetia se fundó Castra Regina, germen de la moderna Ratisbona. El legado romano lo podemos apreciar en los restos de murallas y la Porta Praetoria.

Aunque mucho más famosas por sus monumentos posteriores, Ratisbona y Viena son la forma más sencilla de visitar el legado romano del limes del Danubio. En Viena son conocidos los restos en la Michaelerplatz. Si queremos algo más completo, el destino es sin duda Carnuntum. A solo 45 minutos de Viena y aún menos de Bratislava por carretera y tren, su visita nos llevará una mañana. Además de restos originales, incluyendo el anfiteatro, podemos ver reconstrucciones y el completo museo. Tienen además una buena agenda de actividades y visitas guiadas. En Austria podemos ver restos de fortificaciones romanas que merecen la pena, aún siendo menores, en Mautern, Zeiselmauer y Tulln. Los dos campamentos romanos en suelo eslovaco, Celemantia y Gerulata, también son una buena opción para conocer el limes del Danubio.

Fotos: Carole Raddato / Straße der Kaiser und Könige

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