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Göbekli Tepe

Göbekli Tepe

Sanliurfa (Turquía)

Desafío megalítico


La ciencia procede de forma muy precisa: se validan teorías hasta que un avance replantea las ideas previas. Al hablar de prehistoria esto es más acusado por la fragilidad de muchas teorías basadas en indicios indirectos. Periódicamente se consensúan ciertas ideas hasta que un nuevo descubrimiento agita de nuevo el panorama. Algunos lugares, de hecho, arrojan más preguntas que respuestas. Sin duda es el caso de Göbekli Tepe, del que se ha dicho es el santuario más antiguo del mundo con más de 10.000 años, en la era precerámica. Aparentemente aquí no vivió nadie y las estructuras megalíticas en forma de T se asemejan a las que se extenderían por Europa unos milenios después, pero todo son conjeturas. Mucho interés ha generado el pueblo responsable del lugar. Según muchos expertos, fueron cazadores-recolectores y no agricultores, lo que echaría por tierra la pretérita teoría de que la agricultura y ciudades preceden a la religión. Descubierto en 1963 e investigado desde 1995, estamos ante un prolífico lugar cuyos pictogramas en bajorrelieve son tan bellos como desafiantes. 

Megalitos de Göbekli Tepe

Estamos en el sur de Turquía, sobre una meseta de caliza entre los históricos ríos Tigris y Éufrates. Entre las pequeñas montañas Germuş se alza la denominada colina panzuda, un tell arqueológico. Los tell son colinas artificiales con capas formadas a lo largo de siglos y milenios. Esta hoy árida llanura, posiblemente cubierta de bosques en su día, sirvió como cantera desde el Neolítico hasta la Edad Antigua. De hecho, los enormes monolitos de Göbekli Tepe no fueron traídos desde lejos como en Stonehenge, sino que fueron aprovechados del mismo lugar, donde se han encontrado algunos a medio excavar y talleres de escultura. Se calcula que unas 500 personas trabajaban simultáneamente extrayendo y moviendo monolitos de unas quince toneladas, pero son estimaciones. Es inevitable conjeturar por la escasez de artefactos encontrados y el reducido porcentaje trabajado, solo un 5%. Este ritmo fue pretendido por Klaus Schmidt, artífice de la primera fase de trabajos que llegó hasta su muerte en 2014. El arqueólogo alemán fue el primero en lanzar las hipótesis más asumidas de Göbekli Tepe, aunque siempre fue prudente en sus aseveraciones.

Lo primero aquí es la datación. La estratigrafía y radiocarbono han encuadrado la primera fase en el décimo milenio a.C., cuando se estima que la agricultura no había llegado aquí. De hecho, no hay ningún hallazgo que lo aventure: ni semillas, ni animales domésticos. Esto ocurre en la segunda y tercera capas, pues a estas se superpone una primera que demuestra el uso como zona agrícola del tell. Sus usuarios no habrían sido conscientes de lo que había debajo, pero la formación de la colina fue intencionada, esto es, se cubrieron cuidadosamente con guijarros y huesos, lo que ayudó a preservarlas. Las dos más antiguas cubren unos dos milenios, durante los cuales Göbekli Tepe habría sido un gran sitio ritual que centralizaba otros menores identificados en la llanura, por la que llegaban peregrinando en un radio de 150 kilómetros. La naturaleza de los rituales exige aún más especulación, siendo la principal hipótesis la de un sitio funerario o para reunir a los pueblos en una etapa de clima complicado.

Bajorrelieve en un megalito de Göbekli Tepe

Göbekli Tepe se divide claramente en sus dos capas inferiores. La más antigua está formada por unos veinte círculos de hasta treinta metros de diámetro con unos diez monolitos en forma de T conectados entre sí con muretes y bancadas. Algunos de estos círculos son concéntricos y generalmente tienen dos monolitos de mayor tamaño en el centro. En total hay más de 200 monolitos, aunque solo se han excavado una parte. Muchos presentan bajorrelieves de animales salvajes como leones, buitres o serpientes, pero también hay algún ejemplo antropomorfo posterior. Por encima está la capa II, menos investigada, que tomó el testigo sobre el 8800 a.C. con un diseño diferente. Las estancias son rectangulares, con el suelo de terrazzo, enlucido de yeso, y los monolitos menores. También presentan bajorrelieves a los que se unen otros elementos como un tótem de piedra que recuerda a los norteamericanos.

Şanlıurfa, unos kilómetros al suroeste del sitio y cerca de Siria, es la ciudad de referencia para Göbekli Tepe. Está conectada por aire con Estambul y Ankara, pero recibe poco turismo por la lejanía a otros lugares famosos. Se suma que Göbekli Tepe es un lugar con labores arqueológicas y ocasionalmente está cerrado, pero pese a todo el gobierno turco se está esforzando por impulsar turísticamente el lugar. De momento la visita es muy parca, pero podremos disfrutar de los monolitos desde buena distancia. Es buena idea contratar un guía en Şanlıurfa que nos facilite la interpretación de los círculos megalíticos. En el museo arqueológico de la ciudad están los principales hallazgos del sitio y otros asociados por la región.

Fotos: Beytullah eles / Sue Fleckney

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