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La aparición del comportamiento humano moderno: los sitios de ocupación del Pleistoceno en Sudáfrica

La aparición del comportamiento humano moderno: los sitios de ocupación del Pleistoceno en Sudáfrica

Cabo Occidental y KwaZulu-Natal (Sudáfrica)

Cuestión de grado


Qué es lo que nos hace diferente del resto de especies lleva ocupando a biólogos, antropólogos e incluso filósofos desde hace mucho tiempo. Partiendo de la evidencia de que somos una especie más que evolucionó a partir de otros homínidos, la clave está en encontrar el punto de inflexión que nos permitió ocupar los nichos ecológicos de otros como los neandertales. El argumento es que esto ocurrió porque algo hay en nosotros que nos aportó una serie de ventajas adaptativas. Hablamos de rasgos como la abstracción mental, el pensamiento simbólico, la planificación y la transmisión cultural. Son rasgos que encontramos en restos arqueológicos como instrumentos musicales, pinturas rupestres, abalorios, pigmentos o herramientas avanzadas. El debate es complejo, porque algunos rasgos se han asociado a neandertales y es probable que la cuestión fuera más de grado que de absolutos. Lo mismo ocurre a la hora de fijar en qué momento el Homo Sapiens los desarrolló. Tradicionalmente se consideró que fue al salir de África, pero varios hallazgos desafían esta hipótesis. Tres de los sitios arqueológicos clave se encuentran en Sudáfrica.

Huevos de avestruz grabado hallados en Diepkloof

Huevos de avestruz grabado hallados en Diepkloof

Dos corrientes teóricas dividen la cuestión antropológica sobre el comportamiento que consideramos moderno. Consideración, por otro lado, no exenta de sesgos. El modelo de la Revolución del Alto Paleolítico considera que los Homo Sapiens empezaron a mostrar este comportamiento moderno hace unos 50.000 años, pese a que biológicamente fueran equiparables a los primeros. Argumentan que algún tipo de cambio genético pudo llevar a ello, específicamente en el área de lenguaje. En oposición a este modelo ha ido ganando evidencia la alternativa que señala rasgos modernos anteriores en lugares como el noroeste de África, Etiopía y muy especialmente en varios sitios repartidos por la actual Sudáfrica. En este país, en distintos puntos de su franja costera fueron apareciendo cuevas y abrigos rupestres con material de distintas épocas del Paleolítico. Aunque inicialmente llamaban menos la atención, fueron las del Paleolítico Medio las que arrojaron resultados más sorprendentes. 

Generalmente, los yacimientos con rasgos culturales modernos no suelen pasar de los 50.000 años, pero en Sudáfrica alcanzan los 162.000. Esta paradoja puede ser explicada por la dificultad en la conservación de restos arqueológicos anteriores, pero el caso es que en tres sitios sudafricanos están presentes. Se trata de las cuevas de Sibhudu, Pinnacle Point y Diepkloof. La primera fue nombrada en 1929, pero no fue investigada hasta mucho tiempo después y continúa en ello. No es tarea sencilla, porque en Sibhudu se han identificado más de cincuenta estratos arqueológicos que cubren un periodo temporal desde hace 120.000 a hace 38.000 años. En sus cuevas, situadas en un precipicio vertical, se han hallado numerosos restos de huesos y distintas herramientas que demuestran ese pensamiento avanzado del Sapiens. Lo encontramos por ejemplo en distintos ornamentos personales en forma de conchas perforadas y puntas de flecha. El nivel de herramientas de huesos y piedras en Sibhudu está entre los más elevados en el continente. 

Trabajo arqueológico en Sibhudu

Como en otros sitios, en la cueva de Diepkloof el primer objetivo fueron los artefactos más recientes, pero en los años 90 el foco pasó al Paleolítico Medio. Un artículo de 2013 puso en el mapa los sitios sudafricanos de esta era cambiando radicalmente las hipótesis vigentes. En Diepkloof tenemos dos abrigos cuyo material va más allá de hace 130.000 años. Además de mostrar un patrón de consumo de recursos marinos pese a no estar en la costa, en Diepkloof destaca su producción indudablemente de carácter artístico. Se trata de patrones geométricos en huesos y cáscaras de huevo. Por último, Pinnacle Point salió a la luz en las obras de un campo de golf y todavía proporciona resultados. Se trata de un extenso yacimiento de cuevas y abrigos de los cuales dos tienen la presencia humana más antigua. En Pinnacle Point destaca el elevado nivel de las herramientas líticas halladas, sobre todo por la planificación necesaria en su fabricación, por ejemplo calentando piezas o modificando el ocre. Además, el registro paleoclimatológico de estas cuevas proporciona una foto general de la región en aquella época. 

Los sitios de ocupación del Pleistoceno en Sudáfrica no están entre los sitios turísticos del país, pues son sitios de muy reciente investigación en los que además hay que manejar las expectativas del visitante al ser difícil apreciar su relevancia. Subhudu, de hecho, no es visitable, así que en esta parte del país solo podemos ir al Museo KwaZulu-Natal en Pietermaritzburgo, donde hay algunas piezas expuestas. En la zona de El Cabo tenemos el sitio de Diepkloof y el museo sudafricano de Iziko, que alberga los principales artefactos de Diepkloof y Pinnacle Point. Este último sitio, anexo al campo de golf homónimo, es el más preparado para el turismo, pero está en Mosselbaai, unas cuatro horas al este. Es necesario, eso sí, reservar previamente una visita guiada.

Fotos: Pierre-Jean Texier / M. Ecker

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