Navigation Menu
La Corte real de Tiébélé

La Corte real de Tiébélé

Región Centro-Sur (Burkina Faso)

Barro sinuoso


La arquitectura de tierra engloba materiales y técnicas como adobe y tapial, usando en muchos casos otros materiales para apelmazar la estructura y darle consistencia. Aunque la releguemos a contextos tradicionales y rurales, en ciertas zonas ha llegado a la categoría de arquitectura real. No solo por falta de otros materiales, sino porque sus características pueden ser óptimas desde el punto de vista funcional: la rapidez y versatilidad del material puede procurar diseños tan intrincados y complejos como el de la Corte real de Tiébélé, un fantástico ejemplo protagonizado por la etnia kasena del sur de Burkina Faso y norte de Ghana. Del mismo modo que un enorme palacio real europeo alojaba toda una corte, este espacio alberga a centenares de miembros de la familia del Pè, autoridad máxima equiparable a un rey. La arquitectura de tierra, adornada por las mujeres de la corte, se ha ido adaptando rápidamente a los vaivenes de Tiébélé, que aunque ha perdido su rol político sigue ejerciendo una profunda influencia cultural en su región.

Interior de la Corte real de Tiébélé

Como en muchas ocasiones en África, la etnia kasena fue dividida artificialmente en los repartos europeos, quedando parte bajo el control de Francia en la actual Burkina Faso. Tradicionalmente dedicados a la agricultura y organizados en jefaturas, han sido un pueblo poco conflictivo y escasamente estratificado. Llegaron a la región de Tiébélé sobre el siglo XV, posiblemente desplazados por las primeras incursiones orientadas al mercado de esclavos. En el siguiente siglo, la corte de Tiébélé experimentó un crecimiento sostenido tanto de su economía como de su influencia política, auspiciando un gran número de aldeas. Es también el momento en que la corte comienza a levantar las estructuras de tierra que la caracterizan. En el siglo XIX, el mercado de esclavos amenazó nuevamente las tierras kasena y Tiébélé se amuralló antes de que su región pasara a manos francesas y el control desde la capital de Burkina Faso. No obstante, la jefatura Tiébélé mantuvo bastante autonomía hasta la independencia. Nominalmente se sigue reconociendo su poder, aunque desde un espacio más simbólico.

El Pè de Tiébélé preside su corte real desde aquel siglo XVI, aunque por la propia naturaleza de los materiales utilizados el espacio ha ido mutando y reformándose continuamente. De forma general, en la corte real se distinguen cinco dominios de acuerdo al lugar que ocupan sus miembros dentro de la corte: portavoces, príncipes, hermanos mayores, hermanos menores y guardianes de los tambores y flautas sagrados. Cada uno de ellos está encabezado por las casas madre o dinian, que tienen en su exterior un pequeño altar dedicado a los espíritus de los ancestros. Estas casas, en total 32, están reservadas para los ancianos, niños y mujeres viudas y solteras. El resto de miembros de la corte se reparten en otros tipos de estructuras denominadas mangolo si son cuadrangulares y draa si son circulares. Además, cada dominio tiene sus propias estructuras, siempre en forma cónica, para dar servicio al resto. Aunque pueda parecer una distribución muy rígida, los dominios no tienen separaciones claras entre ellos y se puede caminar libremente por toda la corte real.

Detalle decoractivo en la Corte real de Tiébélé

Todo el perímetro está rodeado de una muralla que deja fuera otros elementos de la corte como son el pourou, un túmulo donde se acumulan las placentas enterradas, la tumba del fundador, el cementerio real, una higuera que marca la entrada a Tiébélé y el nankongo, un lugar reservado para dirimir conflictos y hacer discursos. Invariablemente, el material utilizado es una mezcla de barro apelmazado con estiércol y paja. La única concesión a la modernidad es el hecho de que en los últimos tiempos se utilizan más los ladrillos secados al sol que la manipulación directa que aporta sus sinuosas formas al complejo. Al aparente caos que transmite la corte de Tiébélé contribuyen las decoraciones que se realizan sobre las paredes de barro, probablemente su seña de identidad más conocida. Realizadas exclusivamente por las mujeres, son decoraciones a partir de pigmentos, grabados y relieves que van más allá de su función estética. Tienen un simbolismo asociado que reproduce las creencias y pasado de la corte en una interpretación vetada al ojo ajeno. Su proceso de elaboración es todo un ritual en sí mismo.

Aunque en el pasado la corte real de Tiébélé atrajo a cierto turismo gracias a su exotismo étnico, el número de visitantes ha ido decreciendo debido a las complicaciones de la región. Burkina Faso está fuera de la mayor parte de los circuitos, aunque dentro del país es factible llegar allí y alojarse en el pueblo moderno, justo al norte de la corte real. Tiébélé se encuentra unos 200 kilómetros al sur de la capital, al lado de la frontera con Ghana, que podemos realizar con alguna excursión programada o en vehículo privado. Es una zona extremadamente calurosa que conviene evitar en primavera.

Fotos: Maarten van der Bent / Alexander Leisser

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.