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Phu Phrabat, un testimonio de la tradición de las piedras Sema del periodo Dvaravati

Phu Phrabat, un testimonio de la tradición de las piedras Sema del periodo Dvaravati

Noreste (Tailandia)

Definiendo el espacio


Dentro de los textos sagrados budistas hay secciones que especifican detalles de la liturgia. Por ejemplo, el lugar donde se encuentran los monjes, denominado sema o ubosot, puede ser delimitado mediante distintos tipos de marcas como montañas, ríos, lagos o árboles. A partir de estas indicaciones, en algunos lugares se desarrolló la tradición bai sema o piedras sema. En su forma más básica se trata de nueve agujeros en el suelo que corresponden con los ocho puntos cardinales y uno central debajo de donde se situará la estatua principal de Buda. En su interior se depositan piedras esféricas denominadas luk nimit y en el exterior se puede distinguir por algún tipo de piedra o estela vertical. El origen de la tradición lo encontramos en el noreste de Tailandia, en el periodo Dvaravati que llega hasta el siglo IX. Aquí encontramos las piedras sema más antiguas y numerosas in situ, pero no solo eso: respondiendo a otra tradición budista, lo hacen en sitios naturales. Son generalmente abrigos rocosos como en Phu Phrabat, principal sitio de esta tradición.

Sitio de Ho Nang Usa en Phu Phrabat

El periodo Dvaravati se inicia en las tierras centrales de Tailandia con la llegada de pueblos mon a través del río Chao Praya a comienzos del siglo VI. Procedían de sureste de China, pero los mon se movían por la costa, donde probablemente fueron adoptando ideas y formas del budismo del subcontinente indio. Desde ahí  introdujeron estas ideas al interior del continente en entidades como Dvaravati. Establecidos en la región tailandesa de Isan y Laos desde el siglo VII, no sabemos mucho de su forma de gobierno, aunque todo apunta a que se trataba más bien de una confederación de ciudades unidas culturalmente que una unidad política centralizada. Lazos dinásticos, comercio y religión unían los distintos principados, siendo los centros monásticos clave en la paz social. Esta estructura, sin embargo, no pudo resistir desde el siglo XI el crecimiento de otros reinos vecinos, especialmente los jemeres llegados de una Camboya que durante mucho tiempo denominó al país vecino como Dvaravati.

Las prácticas religiosas en Dvaravati incluyeron las piedras sema y el uso intensivo del contexto natural levemente modificado. En el entorno de Phu Phrabat, este viene marcado por el bosque Pha Khuea Nam enclavado en el macizo montañoso Phu Pan. Aquí abundan distintas formaciones rocosas de más de diez metros de altura con forma de hongo cuyo origen está en movimientos glaciares y erosión diferencial. A su alrededor se depositaban las ocho piedras sema para delimitar el espacio, en ocasiones formando dobles y triples anillos. No siempre están las piedras, pero como se introducían en huecos realizados en la roca sabemos cuál era su posición. Las piedras sema conservadas toman todo tipo de formas: cuboides, planas, pétalos, pentagonales, hexagonales, etc. Las estructuras naturales del centro de cada monasterio en Phu Phrabat eran modificadas de distintas formas. A veces se daba forma a las rocas y en otras se creaban habitaciones levantando paredes de piedra. Entre todos los sitios sema destaca Ho Nang Usa gracias a la inusual formación que lo centraliza. 

Piedras Sema en Wat Phra Phuthabat Buaban, parte de Phu Phrabat

Muchos abrigos en Phu Phrabat, no solo entre los que estaban encuadrados entre piedras sema, eran además decorados con pinturas. No conservamos muchas, pero tenemos figuras humanas, animales, manos y figuras geométricas. Alrededor de los templos hay también estancias para monjes, pozos y canteras, además del santuario Wat Phra Phuthabat Buaban. Además de un chedi posterior de estilo cham-jemer que alberga una reverenciada huella de Buda, aquí encontramos más piedras sema. En un grupo aparecen doce de ellas desperdigadas sin aparente orden, mientras que en el grupo principal hay tres anillos concéntricos que conservan 24 piedras. Estas van creciendo en tamaño hacia el centro y también su estilo se refina con relieves con escenas de las vidas pasadas de Buda, las Jatakas. Estos relieves nos llevan a la etapa final del periodo Dvaravati, en el siglo X, cuando el influjo jemer era ya palpable. 

Isan no es una región con un flujo turístico comparable al de Bangkok, Chiang Mai o las playas del sur, pero está preparada para viajeros. La ciudad de referencia es Udon Thani, aunque en realidad la ciudad más cercana es Vientián, una de las principales ciudades de Laos. Está situada en la otra orilla del Mekong, que se cruza fácilmente por el puente de la amistad. En ambos casos, Phu Phrabat puede ser una excursión de día completo teniendo en cuenta los trayectos. Una vez allí, aunque la infraestructura es limitada tendremos un centro de visitantes y varios senderos para ir visitando distintos abrigos rocosos y el santuario Phuthabat Buaban. A escala nacional, este es el más visitado por las visitas de peregrinos a la huella de Buda que se concentran en el festival de marzo. Tiene lugar justo cuando acaba la temporada seca que empieza en noviembre, mejor momento para venir.

Fotos: Joachim Lutz / The Fine Arts Department

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