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Sitios prehistóricos jomon en el norte de Japón

Sitios prehistóricos jomon en el norte de Japón

Aomori, Akita, Iwate y Hokkaidō (Japón)

Japón despega


Hace unos 40.000 años que Japón empezó a ser poblada a través de puentes naturales formados por los bajos niveles del mar. La primera etapa se denomina el Japón paleolítico, que hace unos 15.000 años se solapó con el relevante periodo jomon. Nuevas oleadas de migrantes del continente se mezclaron con los japoneses paleolíticos dando lugar a una prolongada cultura que finalizó pocos siglos antes de nuestra era, cuando una tercera oleada supuso un profundo salto tecnológico. El periodo jomon se caracteriza por dos señas culturales: la cerámica y el sedentarismo. Lo primero les da nombre y se refiere a una de las técnicas más habituales de diseño de cerámica mediante la impresión de cordajes en la arcilla. La cerámica jomon es una de las más antiguas, variadas y originales del mundo antiguo. En cuanto al sedentarismo, lo particular es que se dio en una sociedad cazadora-recolectora. No es un caso único, pero en el norte de Japón la disponibilidad de recursos naturales era tan rica que los asentamientos se multiplicaron durante milenios.

Círculo de piedras de Oyu del periodo Jomon

En 1877, el zoólogo estadounidense Edward S. Morse llegó a Japón para trabajar durante la restauración Meiji. Allí descubrió los primeros vestigios arqueológicos jomon, era a la que puso nombre. Enterrados y protegidos durante milenios por el sustrato, Morse descubrió miles de fragmentos y figuras de cerámica que empezaron a dibujar la compleja foto del largo periodo jomon. Este se suele dividir en tres fases: emergencia hasta el 5000 a.C., desarrollo hasta el 2000 a.C. y madurez el último milenio y medio, hasta el inicio del periodo yayoi. La cerámica, por radiocarbono y comparación, es la que marca la datación de cada uno de los numerosos sitios arqueológicos jomon. Aunque hay ciertos matices en el tipo de asentamiento, la forma de vida fue relativamente uniforme. Eran expertos cazadores, pescadores, marisqueadores y recolectores, concentrándose el desarrollo social especialmente en los aspectos religiosos. A debate queda el productivo, pues es posible que en la era jomon hubiera pequeños desarrollos agrícolas complementarios.

La fase de emergencia, datada por la cerámica más antigua, es la era jomon más larga. En general, la cerámica suele indicar cierta forma de sedentarismo, pues con ella se construyen vasijas que almacenan alimento. Son los primeros asentamientos jomon, inicialmente muy sencillos, pero crecientemente complejos con la separación de una zona residencial y otra funeraria. Con la fase de desarrollo, marcada inicialmente por varias erupciones volcánicas, estos asentamientos introducen nuevas facilidades como almacenes y vertederos, destacando por ejemplo el conchal de Kitakogane. Hacia el 3000 a.C. llega el gran salto sociorreligioso con la introducción del sitio ritual. Es una etapa de clima muy estable y benigno en el que los asentamientos ganan tamaño. En la fase de madurez, el camino es inverso, pues una reducción de las temperaturas hace que los asentamientos pierdan tamaño. Varios suelen compartir un sitio ritual y funerario en el que destacan los primeros círculos de piedra. En esta etapa final, el único matiz es que rituales y enterramientos se separan. 

Reconstrucciones Jomon en Sannai Maruyama

Los sitios jomon que mejor han resistido el paso del tiempo se encuentran en zonas templadas y frías del norte de Japón, en torno al estrecho de Tsugaru que separa las islas de Honshu y Hokkaido. Se distribuyen por todo el territorio, desde la costa hasta zonas montañosas, habitualmente cerca de fuentes de agua dulce. Los 17 principales sitios jomon son ante todo sitios arqueológicos que estacionalmente pueden incluso cubrirse para mejorar su preservación. En algunos casos no hay ni siquiera estructuras porque el legado ha sido trasladado a museos para su conservación. Entre este destacan las figurinas dogu por sus característicos ojos abiertos y saltones. En la etapa de madurez, el nivel de detalle de las figurinas es sorprendente. En los sitios en sí podemos apreciar círculos de piedra, siendo los mejor conservados los de Oyu. El sitio arqueológico más conocido es Sannai Maruyama gracias a sus reconstrucciones de las viviendas jomon.

Los sitios jomon no gozan de la misma fama que otros bienes culturales de Japón y además quedan al norte de los recorridos habituales, así que el turismo extranjero escasea. Si no queremos ir al norte, siempre nos queda la posibilidad de acercarnos al Museo Nacional de Tokio donde se conservan varias de las principales piezas. Sannai Maruyama es el sitio de referencia por infraestructura y localización. Se encuentra en las afueras de Aomori. Sannai Maruyama se encuentra cerca de la estación del tren bala, al lado del museo de arte de Aomori. La experiencia jomon aquí se ha diseñado lo más inmersiva posible, incluso en la comida del restaurante. Otros lugares de referencia para las visitas jomon son los museos de Korekawa Jomon Kan y el Centro Cultural Hakodate Jomon. Para los círculos de piedra de Oyu necesitaremos un vehículo privado.

Fotos: 掬茶 / Aomori Prefecture Board of Education

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