Basalto que marca carácter
Haurán es un concepto geográfico y cultural. Es una meseta, a la que se suma el monte Druso, situada entre el sur sirio y el norte jordano. Una zona de paso con una geología y sustrato muy específicos que han marcado lo cultural. Haurán es también una región histórica que mantiene con los siglos una cultura común que ha sobrevivido a multitud de reinos, imperios y olas migratorias. Es una región dura, pero que no obstante alivia gracias a disponer de un poco más de agua que regiones circundantes, lo que ha marcado una de sus principales ocupaciones, la agrícola. Otra tuvo que ver con su posición en el mapa, en un cruce de caminos, más específicamente en las caravanas que se dirigían hacia La Meca. La región cultural que se fue formando en Haurán tiene en su piedra basáltica una seña. Su amplia disponibilidad ha marcado tanto las técnicas constructivas como la conservación de ciudades antiguas. Hay excelentes ejemplos a ambos lados de la frontera, siendo Umm Al-Jimāl una foto fija del periodo de transición del imperio bizantino a la cultura musulmana.
A diferencia de otras ciudades del Haurán como Bosra, Umm Al-Jimāl fue abandonada hace mucho, por lo que representa esta región durante la tardoantigüedad o primera Edad Media. A esto también aporta el hecho de que la primera ciudad nabatea y romana, fundada sobre el siglo I según las inscripciones, fue totalmente destruida en el siglo III en un contexto de rebeliones locales. Al ser reconstruida y fortificada con los mismos materiales, la datación de cada elemento antiguo se ha complicado. En la tardoantigüedad se inicia una etapa más tranquila con la pérdida de la presencia de tropas romanas y la construcción de numerosas iglesias. La población se reduce hasta aproximadamente 5.000 habitantes dedicados tanto a la agricultura como al comercio, señas de identidad del Haurán los siguientes siglos. Sin embargo, no para Umm Al-Jimāl, cuya historia llega hasta el 749, después de una etapa de crisis poblacional con la entrada del Islam. En ese año, un terremoto tira abajo las principales estructuras y la villa es abandonada.
Fue el final de su etapa como ciudad, aunque algunos grupos de drusos la ocuparon puntualmente mucho después. Umm Al-Jimāl fue descubierta por Occidente en el siglo XIX, en concreto por William John Bankes, teniendo sus primeras investigaciones arqueológicas a comienzos del siglo siguiente de la mano de Howard Crosby Butler. Fue la primera de varias campañas que han ido desentrañando la cronología del lugar poniendo acento en sus construcciones y reconstrucciones, siempre con la piedra basáltica como protagonista. Por durabilidad y disponibilidad, esta se utilizó con soluciones constructivas propias del Haurán como el uso en techos de falsa bóveda, pequeños arcos, ventanas sobre los dinteles y peculiares encajes de piedras. No obstante, la presencia del Imperio romano también influyó en la arquitectura, de forma parecida a cómo las distintas religiones fueron enriqueciendo la cultura local. El sitio fue vallado en los años 70 y se iniciaron labores de conservación y posteriormente de reconstrucción para adecuarlo a su visita.
Umm Al-Jimāl está delimitada por una muralla de origen romano cruzada por cinco puertas, algo poco común en las villas agrícolas del Haurán que responde a las necesidades del imperio en el siglo III. En el interior se distinguen tres barrios diferentes con viviendas de varios pisos y patios. Destacan las iglesias, varias de corte privado y seis de ellas exentas, algunas con restos de mosaicos. También se puede ver la transición hacia el Islam de alguna. Es muy interesante ver como Umm Al-Jimāl fue transformando sus estructuras romanas en edificios funcionales bizantinos gracias a la durabilidad de la roca. Así, el Praetorium y un templo romano se convirtieron en viviendas bizantinas y un fuerte del siglo IV se rediseñó para hacer las funciones de mercado local. Una constante desde los tiempos nabateos fue la gestión hidráulica. El sur del Haurán es una zona árida, de modo que se horadaron canales y depósitos para derivar y almacenar el agua para la ganadería.
Umm Al-Jimāl es una sencilla excursión de día desde la capital Amman, situada una hora al sur, que incluso podemos combinar con la cercana Gerasa, una de las ciudades romanas más espectaculares de Jordania. Pese a estar muy cerca de la frontera siria, el sitio es seguro. Las ruinas son gratuitas y tienen dos entradas diferentes desde las cuales podemos iniciar un sendero interpretativo que nos irá guiando por las diferentes estructuras, aunque también podemos conseguir un guía beduino fácilmente. Podremos destinar fácilmente unas dos horas a ver todo el entramado urbano. Hay un centro de recepción de visitantes en una de las dos entradas. Por el calor en la zona es mejor llegar lo más pronto posible y a poder ser evitar el verano.
Fotos: Troels Myrup / jordan pickett



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