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Via Appia. Regina Viarum

Via Appia. Regina Viarum

Lacio, Campania, Apulia y Basilicata (Italia)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 25 09, 2025
  • Category:

Movilidad imperial


Pese a contar con más de 400.000 kilómetros, es difícil afirmar que la red romana era la más extensa del planeta, pero este no es el dato clave. Una quinta parte de esa longitud estaban pavimentados con una audaz técnica basada en capas coronadas por una última de piedras, muy lisa, hecho este sí insólito. Además, los romanos tuvieron un alto grado de estandarización tanto en las medidas de estas vías como en su mantenimiento, empezando por un inteligente drenaje. No solo servían motivos comerciales, sino que eran utilizados por sus ejércitos, que se podían reabastecer rápidamente siendo así clave en la expansión romana. De hecho, una vía tuvo buena culpa de la primera gran expansión hacia el sur. Fue la Vía Appia, considerada la primera gran vía romana, la reina de las vías, que enlazó originalmente Roma con Brindisi, más de 500 kilómetros al sur. 

Via Appia en sus primeros kilómetros desde Roma

El nombre de esta vía remite a Apio Claudio el Ciego, que la concibió y tomó la decisión de construirla por motivos militares. Entonces, Roma estaba en pleno conflicto con los samnitas, pueblo asentado en los Apeninos al sureste de Roma. Apio se dio cuenta de que una de las principales razones en las derrotas romanas era la falta de abastecimiento. Roma había logrado aliarse con Capua, pero la Vía Latina, que conectaba ambas, tenía problemas: era fácilmente atacable por los samnitas y además su técnica constructiva era primitiva, con un diseño sinuoso acomodado a la geografía. Apio quería un enlace rápido y seguro, todo un reto al tener que atravesar lugares como las lagunas pontinas. Esta zona inundable entre Roma y Terracina no dejó de dar problemas hasta el siglo XX. Apio tuvo éxito, los romanos vencieron y siguieron extendiendo la Vía Appia. Fue clave una nueva manera de hacer carreteras basada en una organización minuciosa del trazado, excavación, cimentación y pavimentación del firme.

Corría el año 312 a.C. y Apio no solo sentó las bases de la expansión romana, sino de la construcción de vías. Paró en Capua, a más de 200 kilómetros de Roma, pero durante el siguiente siglo la Vía Appia llegó a Benevento primero y finalmente al tacón de la península itálica: primero Tarento y finalmente Brindisi, frente a la costa albanesa, en el 240 a.C. El diseño básico no varió, pero sí se añadieron complementos como los hitos kilométricos y hubo variaciones de tramos. Mucho tiempo después, bajo el gobierno de Trajano en el siglo I, la Via Appia vivió su segunda etapa. El contexto era completamente diferente, pues hablamos de una Roma imperial sin problemas militares en la región salvo guerras internas y revueltas. Trajano solo quería, por tanto, acortar el tiempo de viaje entre Roma y Brindisi. Para ello, desde Benevento la ruta toma rumbo noreste para llegar hasta el Adriático y desde ahí ir por la costa hasta Brindisi. Los kilómetros son prácticamente los mismos, pero la topografía permitía reducir en un día el tiempo de viaje.

Catacumbas de San Calixto en la Via Appia

Tras la caída del Imperio y la falta de mantenimiento de los curatores, la Vía Appia entró en crisis, pero se restauró desde el siglo XVI y hoy quedan tramos. Especialmente en los primeros 16 kilómetros desde Roma partiendo de las termas de Caracalla, atravesando la Porta San Sebastiano y entrando en la principal zona de catacumbas de la capital italiana: las de San Calixto y San Sebastián, las tumbas de Priscilla y Cecilia Metela o el hipogeo de Vibia. Desde el kilómetro cinco es habitual ver además villas romanas como la de los Quintili, Publius Clodius Pulcher y Pompeyo. Desde el punto de vista de ingeniería destacan las obras hidráulicas para gestionar las lagunas pontinas y distintos puentes y viaductos a lo largo del camino: Vigna Capoccio, Valle Ariccia, Alto, Antico, Tre Ponti, etc. Otras infraestructuras asociadas son los hitos, posadas, exedras y fuentes.

La Vía Appia no conforma un recorrido turístico per se, aunque con mapas en la mano podemos seguir su curso andando o en bicicleta. La excepción a esto lo suponen los primeros seis kilómetros que forman parte de un parque arqueológico de grandísimo valor histórico. La propuesta es acudir a la porta San Sebastiano y recorrer a pie hasta la villa Quintili, unos seis kilómetros ida. En ambos puntos tenemos paradas de autobús que conectan con el centro de Roma. Dado que por el camino hay muchos lugares que visitar por dentro, lo ideal es dedicar un día entero. Muchos de estos lugares los podemos cubrir con la tarjeta Appia, de validez anual. La excepción son las dos catacumbas, que tienen su propia entrada y condiciones específicas, pues hay que visitarlas dentro de un grupo guiado. Si venimos en verano hay que tener en cuenta que no hay muchas zonas de sombra. Fuera de Roma, la vía Appia es visitable en ciudades turísticas como Terracina, Capua, Benevento, Tarento o Brindisi.

Fotos: Giampaolo Macorig / Jim Forest

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