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Piazza del Duomo en Pisa

Piazza del Duomo en Pisa

Toscana (Italia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 24 12, 2016
  • Categoría:

Bendito error


A orillas del río Arno se levanta la ciudad de Pisa. Otrora poderosa ciudad marítima, hoy el limo la ha desplazado diez kilómetros del mar Tirreno, que dominó en el medievo. Sus batallas le dieron acceso a tesoros y fondos para construir su propia catedral. En la piazza dei Miracoli se levantan los cuatro monumentos que los pisanos construyeron durante los siglos XI a XIV. Suponen el cénit del románico pisano, un estilo propio que influyó en la región y que se aprecia especialmente en la catedral. Pero no es la catedral la que atrae las miradas de la gente. Su campanile se ha convertido en un icono mundial tan famoso que hay gente que no es consciente de que es precisamente eso: un campanile asociado a una catedral. Hablamos, claro, de la torre de Pisa. Una falta de previsión en su construcción se convirtió con el tiempo, paradójicamente, en su seña de identidad. La torre mide 58 o 55 metros, depende de donde se mire. Es ahí, en esa pequeña inclinación de cuatro grados, de donde viene la fama mundial de Pisa.

Vista de la torre de Pisa asomando inclinada tras la catedral

Vista de la torre de Pisa asomando inclinada tras la catedral

Sin embargo, hablamos de una ciudad con mucho pasado. Parece que su origen es etrusco y anterior al siglo V a.C. La historia de Pisa es una historia de mar. Mientras Venecia dominaba el Adriático, Pisa se ocupó el Tirreno. A pesar de la prominencia política de la cercana Lucca, el poder económico de Pisa durante el siglo XI se fue imponiendo. Primero en la región, pero luego con mayores ambiciones. Guerreó con todo tipo de pueblos, especialmente con los genoveses, y controló territorios desde la Costa Azul francesa hasta Cartago. Como participaron en las Cruzadas, aprovecharon también para colocar puestos comerciales en todo el Mediterráneo. En Sicilia recuperaron de los sarracenos un tesoro que dio los fondos para construir la catedral, fondos que ampliaron en las islas Baleares un tiempo después. Los problemas de Pisa arrancaron por su amistad con Federico II, enemigo acérrimo del papado. Sus enemigos genoveses les dejaron temblando tras una batalla en 1284. Luego sería Florencia la que poco a poco ocupara su hegemonía local.

Cuando Florencia tomó el relevo artístico con el Renacimiento, la piazza dei Miracoli estaba prácticamente acabada. Cuatro son sus monumentos principales. La primera en construirse fue la catedral, en el siglo XI. Es el románico pisano más puro, con sus influencias bizantinas en los arcos apuntados y los mosaicos. La fachada fue referente por sus cuatro filas de arcadas con estatuas y el uso de piedra y mármol de colores claros. El interior es también blanco, pero alternado con el negro. Tiene cinco naves y hay que fijarse en los frescos renacentistas, en el mosaico central y en el púlpito. El enorme baptisterio se encuentra frente a la entrada principal. Es del siglo XII, pero al acabarse en el XIV incluye ya elementos góticos. En el interior destacan su austeridad y su acústica. El camposanto es un cementerio cerrado por paredes. Es uno de los más bonitos del mundo gracias a sus 43 arcos ciegos, sus esculturas romanas y los frescos. Estos fueron recuperados tras sufrir muchos daños en la II Guerra Mundial.

Vista de la catedral de Pisa desde su torre inclinada

Vista de la catedral de Pisa desde su torre inclinada

Con todo, el símbolo de Pisa es su torre. Fue construida tras la catedral y el baptisterio. La construcción se inició en 1173, pero a los cinco años se empezó a apreciar la inclinación. Por entonces estaban levantando el segundo piso. La causa, entonces y hoy, es la diferencia de estabilidad del sustrato en un lado y otro de la base. De este modo, la torre no se asentó por igual y empezó a inclinarse. La construcción se detuvo por falta de fondos por cien años, lo que paradójicamente salvó a la torre: en ese siglo, la base se asentó. Al retomar la construcción se tuvo ya en cuenta la inclinación y un lado se construyó con más altura que otro, lo que de paso curvó la torre. 200 años después del inicio se acabaron las obras con la instalación de las cámaras para las campanas, pero la inclinación no dejó de crecer durante siglos. En los años 90 se iniciaron las obras para enderezar y reforzar la torre.

Pisa tiene actualmente unos 100.000 habitantes, pero casi tantos estudiantes universitarios durante el año, lo que le da mucha animación una vez que salimos de la piazza dei Miracoli. Es muy aconsejable darse un paseo por el resto de Pisa: tomar algo en la plaza de los Caballeros o caminar a orillas del Arno y ver la gótica Santa Maria della Spina. Sin embargo, lo cierto es que la mayor parte de la gente para lo justo para hacerse la protocolaria foto sujetando la torre. Muchos de estos turistas proceden de los cruceros que llegan a Marina di Pisa. La otra forma de llegar a la ciudad es su pequeño, pero concurrido aeropuerto. El último domingo de junio se celebra el gioco del ponte, la fiesta más famosa de Pisa. En ella, los barrios al norte y al sur del Arno luchan entre sí, rememorando afrentas del pasado. Sobre un puente empujan un carro para expulsar a la otra orilla.

Fotos: Mstyslav ChernovGraeme Maclean

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