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Centro histórico de Florencia

Centro histórico de Florencia

Toscana (Italia)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 21 09, 2016
  • Category:

Europa despierta


Es difícil encontrar una relación tan íntima entre una corriente cultural y una localización: el Renacimiento le debe todo a Florencia y Florencia todo al Renacimiento. Del siglo XIV al XVI, Florencia fue el centro cultural del mundo. En esta Atenas del Medievo confluyeron distintos factores. Por un lado, gracias a autores como Dante Alighieri, el dialecto toscano se convirtió en el italiano oficial de facto. Por otro, la riqueza de los banqueros florentinos fue exportada a medio mundo a través de los florines, lo que cambió la forma de hacer negocios y devolvió cantidades ingentes de capital. Este capital fue invertido por familias como los Medici en una renovación total de la ciudad y en el apoyo a artistas de la talla de Leonardo da Vinci, Miguel Angel o Botticelli. Por si fuera poco, Florencia fue también uno de los primeros pasos de la Ilustración gracias a Maquiavelo, que cambió la forma de hacer política tras su Príncipe, dedicado a los mismos Medici.

Duomo de Florencia

Duomo de Florencia

No hacía mucho que Florencia era una ciudad relevante. Fue fundada en el año 80 como ciudad de retiro para soldados romanos. Su situación le dio cierto poder económico, pero no fue hasta que el margrave Hugo movió su residencia a la ciudad que Florencia empezó a ganar relevancia por delante de Lucca y Pisa. Corría el siglo XI y a esto se unió el negocio de la lana, que le reportó mucha de su riqueza. También le dio un carácter especial, intensificado tras la revuelta del Ciompi, liderada por Michele di Lando. Suya fue una de las primeras revueltas populares del medievo en 1378, protagonizada por independientes del gremio de la lana. La ciudad tuvo que esperar la llegada de Cosimo de Medici, líder de una de las familias más influyentes de la Toscana, para despuntar. Ellos eran banqueros del Papa y sufragaron muchas de las obras de la ciudad. Tras un periodo fuera del gobierno, en 1527 retornaron al poder ya como dirigentes hereditarios del gran ducado de Toscana. Así hasta 1737, cuando pasaron a manos de los Austrias-Lorena durante más de un siglo. Con la unificación italiana, Florencia fue puntualmente la capital de la república. En esa época se diseñó un plan urbanístico para renovar la ciudad.

Afortunadamente, dicho plan fue confrontado por los florentinos y la ciudad conservó su trazado original. Este no es renacentista, sino romano y medieval. El Renacimiento engalanó la ciudad de monumentos. La Piazza della Signoria es el centro cívico de Florencia. Allí se levanta el Palazzo Vecchio, románico, sede todavía del ayuntamiento. A sus pies estuvo durante siglos el David de Miguel Angel, pero el actual es solo una copia. Parte integral del diseño de la ciudad es el río Arno, cruzado por varios puentes. El más famoso es sin duda el Ponte Vecchio del siglo XIV. Lo es por sus casas encaramadas al río, por sus tiendas y por el corredor de Vasari, que une la galería de los Uffizi con el Palazzo Pitti, al otro lado del río. Este fue el hogar durante siglos de los Medici. Las plazas e iglesias de Florencia no tienen fin, como por ejemplo la iglesia de la Santa Croce y la Piazza della Repubblica.

Vista del río Arno, con el Ponte Vecchio en primer plano

Vista del río Arno, con el Ponte Vecchio en primer plano

Plaza e iglesia sin igual forma Santa Maria del Fiore, más conocida como Il Duomo de Florencia. La catedral de la ciudad fue proyectada como gótica en 1296 con Arnolfo di Cambio. Tras un periodo de parón y con el cuerpo principal construido, el dinero de la lana animó a continuar las obras. Con Giotto se acabó el campanile, separado del cuerpo principal. A comienzos del siglo XV, el ideal arquitectónico evolucionó desde el gótico a formas más puras. El Renacimiento ya había hecho mella en la ciudad y se pensó en una cúpula que simulara al Panteón de Agrippa en Roma. El apoyo de Cosimo de Medici hizo que Brunelleschi se hiciera con el proyecto de la cúpula en 1418. Ganó así a Ghiberti, autor de otra de las maravillas del Duomo: las puertas de bronce del baptisterio. El diseño de Brunelleschi, iniciado en 1418, es uno de los más desafiantes y rompedores que ha conocido la arquitectura nunca. Fue la primera cúpula octogonal en ser construida sobre otra sin soportes de madera. Desde su finalización, todo el templo fue adornado con paneles de mármol blanco, verde y rosado. El interior es menos espectacular, pero las vidrieras renacentistas merecen la pena.

Es aconsejable subir a la Piazza Michelangelo para tener una buena vista del Duomo. También es imprescindible visitar la galería de los Uffizi y la Academia, para lo cual es muy aconsejable reservar con antelación. Y es que el turismo es masivo en Florencia. Los 380.000 habitantes son casi superados por los turistas en algunas épocas del año. Casi dos millones llegan anualmente, muy concentrados en el verano. Es una época a evitar por esto y por el asfixiante calor. Buena idea puede ser ir en junio, cuando se disputa la final de un deporte local que mezcla fútbol y rugby: el calcio storico. En Florencia, la especialidad es la carne y el buen vino tinto del Chianti, región vinícola cercana. La ciudad tiene aeropuerto, pero tiene más vuelos el aeropuerto de Pisa, a una hora aproximadamente.

Foto: Mark SmithAshley Gorson

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