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Valle de Orcia

Valle de Orcia

Toscana (Italia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 28 06, 2017
  • Categoría:

Toscana en un valle


El pintor sienés Ambrogio Lorenzetti, uno de los precursores del Renacimiento, fue seguramente el primero en pintar un tipo de paisaje muy concreto. En estos paisajes, Lorenzetti intentaba mostrar la factible armonía del hombre con su entorno natural. Se trataba de paisajes de colinas ondulantes forradas de cultivos y pequeños asentamientos y villas a los que se llega por caminos flanqueados por cipreses. Este es el paisaje que hoy conocemos como paisaje toscano. Lorenzetti y sus seguidores renacentistas, como Giovanni di Paolo y Sano di Petri, no fueron por toda la Toscana buscando este paisaje, sino que se concentraron en una zona: el valle de Orcia. Geográficamente, este valle, vertebrado por el río con el mismo nombre, va desde Siena hasta el monte Amiata. Además de las colinas y los cipreses, el valle está repleto de poblaciones medievales que se enriquecieron durante los siglos XIV y XV, como Montalcino o Pienza, una ciudad diseñada por urbanistas renacentistas.

Paisaje típico del valle de Orcia

El paisaje prototipo en Orcia es uno de los más famosos del mundo: suaves colinas cultivadas cortadas ocasionalmente por barrancos o colinas más altas sobre las que se asientan pequeños pueblos. Estamos ante un paisaje cultural, pues la mano del hombre ha sido fundamental para variar el entorno natural. Los habitantes del valle se ocuparon de que sus terrenos fueran productivos, aunque, por circunstancias, las técnicas que han permanecido en el valle son casi medievales. Desde entonces solo se pueden destacar mejoras en el tratamiento del agua y un ligero aumento de la zona cultivada, ambas innovaciones bastante recientes. Por lo demás, el minifundio sigue siendo la norma, lo cual aporta variedad al paisaje, que desde el comienzo se procuró que además de funcional fuera estético. Lo dominante son los cultivos, aunque también hay zonas de ganado trashumante. Los cultivos son de trigo, olivos, frutales, productos hortícolas y muchos viñedos. Entre estos últimos destaca el Brunello de Montalcino, uno de los vinos más prestigiosos de Italia.

El valle de Orcia fue relevante para etruscos y los romanos, que construyeron aquí la vía Francigena, fundamental para Orcia desde hace siglos. Sin embargo, el territorio fue casi abandonado en la Alta Edad Media. Alrededor del siglo XI empezó a recuperarse con monasterios y pueblos feudales. Sin embargo, su auge llegó en el siglo XIII-XIV. Por entonces, la ciudad de Siena había crecido y necesitaba más territorio de cultivo, por lo que fue conquistando todo Orcia. Una vez bajo mandato sienés, el dinero empezó a llegar. Los comerciantes sieneses, además de encargar obras a los renacentistas, compraron multitud de tierras. Estas tierras se arrendaban a particulares que tenían que pagar la mitad de su cosecha al patrón. Los comerciantes, con estas ganancias, reinvertían en nuevos cultivos. La suerte del valle se ligó tan estrechamente a Siena que, cuando está entró en declive tras sus derrotas con Florencia, Orcia se vio arrastrado. En el siglo XVI se detuvo en el tiempo.

Panorama de Montalcino

Hay multitud de pueblos que merecen la pena en Orcia. Posiblemente, Montalcino sea el más prototípico. Está situado en lo alto de una colina que fue habitada ya por los etruscos y que ofrece unas vistas panorámicas increíbles a los valles de los ríos Asso, Ombrone y Arbia. Cien años después de incorporarse a Siena se construyó el fuerte pentagonal que hoy domina la ciudad. El centro de la misma está en la Piazza della Principessa Margherita y una calle que funciona como eje. Montalcino dependió durante tiempo de la cercana abadía benedictina de Sant’Antimo. Fue fundada en el siglo IX y el edificio actual es del XII. Además de Montalcino podemos ir a Castiglione d’Orcia y Radicofani, con sus castillos de Tentennano y Ghino di Tacco e iglesias románicas; a Bagno Vignoni con sus baños termales; a San Quirico d’Orcia y su colegiata del siglo XII; y, por supuesto, a Pienza, que justifica una visita por sí misma. Otro pueblo que se suele visitar, aunque no sea estrictamente de Orcia, es Montepulciano.

Lo ideal para visitar el valle es utilizar un coche particular, aunque también hay un recorrido en un tren turístico. Podemos estar en el valle desde un intenso día hasta lo que queramos: las posibilidades son múltiples. Los pueblos en sí no suelen llegar ni a los 5.000 habitantes y se ven en poco más de una hora, así que podemos programar varios para cada día. Además de meternos en carreteras secundarias, para ver los paisajes toscanos es ideal seguir alguna de las muchas rutas de senderismo entre pueblos. Una más natural es la que asciende al monte Amiata, asequible para cualquiera. Lógicamente, la gastronomía en esta zona es muy rica. Tenemos queso, aceite, trufas y la pasta más típica son los pici, hechos a mano, que cuentan con una fiesta propia. Todo ello regado con vino de Montalcino, a ser posible.

Fotos: YosikaAlberto di Colloredo Mels

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