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Anjar

Anjar

Becá (Líbano)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 23 10, 2021
  • Category:

Urbanismo efímero


El segundo gran califato musulmán, los omeyas, se caracterizó por su enorme y rápida expansión y su escasa vigencia, menos de un siglo. La etapa final de los omeyas, expulsados y asesinados masivamente por los abasíes, fue extremadamente inestable y convulsa, con guerras internas entre distintos familiares que pujaban por hacerse con el califato. Un buen ejemplo fue el año 744, en el que se sucedieron cuatro califas que se iban derrotando unos a otros. Ese año certificó el final de Anjar, ciudad gravemente dañada en las disputas entre el califa Ibrahim y Marwan II, que poco después le sustituiría. Ibrahim era hijo del creador de esta ciudad de corta existencia, pero gran valor histórico. Supone el único vestigio omeya en el actual Líbano, pero su relevancia va más allá. Al ser abandonada y anegada, su urbanismo y arquitectura se preservaron. Reflejan una etapa inicial de la cultura musulmana en la que muchos rasgos todavía venían heredados del imperio bizantino y, por extensión, del imperio romano.

Vista de Anjar con el tetrápilo a la izquierda

Todo apunta a que el creador de Anjar fue el califa Al-Walid I, que sobre el año 714 quiso levantar una ciudad desde cero en una zona estratégica del valle de Beca, paso intermedio entre su capital Damasco y la costa levantina, pero también de norte a sur entre Homs y Tiberiade. Pudo ser otro hijo, Al-Abbas, el auténtico responsable. Según algunas fuentes habría empleado a esclavos cristianos de origen griego, nestoriano y copto para levantar la ciudad en tiempo récord, aunque realmente nunca se llegó a completar. Fueron apenas treinta años en los que Anjar cobró una especial relevancia comercial reflejada en sus centenares de tiendas. También parecía en disposición de arrebatar el liderazgo político local a la histórica Baalbek, en el mismo valle de Beca, pero todo acabó con el ataque de Marwan II. Anjar fue abandonada y paulatinamente olvidada. En la Edad Media hay crónicas que hablan de sus ruinas, pero el terreno donde se construyó Anjar está regado por varios arroyos, clave en su localización, que finalmente la anegaron y enterraron.

El azar quiso que en el siglo XX esta región se repoblara por un asunto completamente diferente, la llegada de cientos de armenios escapando del acoso turco en su país. Se creó una ciudad de la nada para ellos. Unos años después, en 1949, se descubrieron las ruinas debajo. Los trabajos arqueológicos destaparon la vieja Gerrha, hoy conocida como Anjar. Esta ciudad omeya de forma casi cuadrada está delimitada por una muralla de 385×350 metros de siete metros de altura punteada con cuarenta torres y atravesada por cuatro puertas porticadas. Daban acceso a las dos calles principales de Anjar, copiadas de los diseños romanos. Se cortan perpendicularmente en centro, justo donde se alzaba un tetrápilo, para dividirla en cuatro cuadrantes. De los dos ejes, el que va de norte a sur es el principal. La influencia romana y bizantina del diseño se hace más palpable gracias al trabajo de cantería bizantino y el uso de spolia en capiteles, basas, etc. posiblemente de ruinas cercanas.

Palacio del califa de Anjar

Las numerosas tiendas de Anjar se alinean en estas dos calles, mientras que los cuadrantes quedaron reservados para edificios públicos y privados distribuidos bajo una planificación que recuerda a la división del palacio de Diocleciano en la croata Split. Los dos cuadrantes del lado oeste eran secundarios, mientras que la parte noble ocupaba los dos del este. El noreste, por su idónea localización para el tratamiento de aguas, fue destinado al harén y a los baños, mientras que el sureste alberga los dos principales edificios de Anjar: el palacio del califa y la mezquita. El gran palacio, parcialmente reconstruido hasta su tercer piso, ocupaba una parcela de unos sesenta metros de lado. Estaba protegido por una segunda muralla y en su patio central hay un peristilo, otro recuerdo de la arquitectura romana y bizantina. Hay un segundo palacio más modesto en dimensiones, pero profusamente decorado con motivos de inspiración romana: animales, frutas e incluso doncellas. Entre ambos queda la mezquita, en estado más precario.

El conflictivo valle de Beca es uno de los lugares más recomendables de Líbano, pero conviene revisar antes el estado de la zona, muy cerca de la frontera siria. La principal ciudad turística del valle por sus restos romanos es Baalbek, aproximadamente una hora al norte de Anjar, por lo que es factible realizar una excursión de día. También podemos acercarnos a las ruinas viajando desde Beirut, desde donde se organizan excursiones. La zona no tiene un gran mantenimiento y conviene llevar calzado cómodo. También un guía, pues parte de las ruinas necesitan interpretación. En total podremos destinar poco más de una hora al lugar. Muy cerca tenemos un plan completamente diferente en la reserva natural de Kfar Zabad, un humedal y santuario de aves con varios itinerarios de senderismo.

Fotos: Carole Raddato / Carole Raddato

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