Megalitismo bajo tierra
Aunque es un periodo temporal que abarca varios siglos, podemos fijar el inicio del cuarto milenio a.C. como el salto europeo del Neolítico al Calcolítico. Es una etapa en la que la agricultura se asienta en lugares como el Mediterráneo occidental y con ello crecen los asentamientos. El Calcolítico se define por el uso del cobre, pero la piedra sigue siendo predominante y aparecen las primeras manifestaciones megalíticas. Algunas islas como Malta y Cerdeña están en la vanguardia y comparten características, aunque no podamos probar la relación directa entre ambas. El hipogeo de Hal Saflieni en Malta parece emparentado con una manifestación relativamente coetánea de Cerdeña: las domus de jana. Llamadas así porque en la tradición sarda eran hogar de seres fantásticos como hadas, son estructuralmente similares al hipogeo maltés, aunque con una función diferente. Se trata de construcciones funerarias que sirven de enlace entre el mundo de los vivos y los muertos.
Nos encontramos en la etapa final del Neolítico sardo, en la primera mitad del quinto milenio a.C. Aparecen las herramientas de obsidiana y las primeras estructuras subterráneas, los hipogeos, que anteceden a las muestras de megalitismo, aunque compartirán espacio temporal durante muchos siglos. Las primeras culturas, como la de San Ciriaco, dejan paso a la dominante Ozieri, que lidera la explosión del uso de las domus de jana con fines funerarios. Es entre el 3200 a.C. y el 2700 a.C., con el cambio también hacia el Calcolítico, cuando estas tienen su cénit y se horadan la mayor parte. Socialmente coincide con una etapa en la que los grupos se han jerarquizado más en los asentamientos sardos creando divisiones que cristalizan en manifestaciones funerarias. El uso del cobre aún es incipiente y se extiende solo al final de esta etapa central, bajo la cultura Monte Claro. Todo el acervo material cultural de esta época es utilizado de diversas formas por culturas posteriores como la nurágica o romana. Llaman la atención durante la Edad Media y son finalmente estudiados desde el siglo XIX.
Hito en la investigación de las estructuras prenurágicas es su datación, que las lleva muy atrás en el tiempo y las emparenta con las maltesas. Hablamos de estructuras subterráneas o megalíticas con tres tipos de funciones identificadas: de uso diario como lugares de trabajo o residencial, incluyendo muretes de piedra seca o murallas megalíticas como protección de asentamientos; estructuras de culto como la pionera pirámide truncada del santuario Monte d’Accoddi y distintos diseños con menhires; y necrópolis en las que destacan los dólmenes y las domus de jana. Los primeros, compartidos con muchos otros lugares europeos, se basan en dos piedras verticales y una horizontal cerrando la parte superior. Los hay individuales como Sa Coveccada y otros en galería con varios alineados como en Li Muri. Lo más identificativos son en todo caso las domus de jana, unas 3.500 en toda la isla. Se trata de estructuras funerarias plenamente horadadas en la piedra que con el tiempo iban sumando cámaras y pasillos de manera no planificada hasta formar estructuras complejas equiparables a un hipogeo, aunque no lo fueran.
Las domus de jana se solían horadar en rocas más suaves como la toba y la caliza. Esto permitía también otra de sus características más habituales, la decoración a base de relieves, que ha resistido mejor el tiempo que los escasos restos de pigmentos que sugieren toques pictóricos. Las domus de jana destacan por simular puertas, vigas y columnas sin función real. También hay motivos zoomorfos como cabezas de toro, figuras antropomorfas y muchos geométricos con predominancia de espirales y círculos concéntricos. Aunque se distribuyen por toda la isla, muchas de las principales domus de jana están en el noroeste, donde destaca la necrópolis de Anghelu Ruju, formada por unos treinta hipogeos. También cerca están Sant’Andrea Priu, reconvertida luego en iglesia medieval y la famosa Roccia dell’Elefante, que no debe su forma a la acción del hombre, sino a la erosión natural. En el sur, el sitio más relevante es la necrópolis de Montessu, con unos cuarenta hipogeos.
Cerdeña es una referencia del turismo dentro de Europa tanto por sus playas como por las rutas de senderismo. Para ello está conectada con varios aeropuertos y recibe la mayor parte de visitas durante el verano. Será sencillo visitar en nuestro viaje alguna de las domus de jana más famosas. Algunas, incluida la Roccia dell’Elefante, ni siquiera exigen entrada y podemos acceder al interior teniendo cuidado. Otras como Anghelu Ruju y Montessu y el santuario Monte d’Accoddi sí requieren una entrada por el tamaño de su necrópolis, lo que también aconseja una visita guiada para interpretar lugares prehistóricos, no siempre entendibles en un primer vistazo. Obviamente, en Cerdeña es recomendable también visitar alguna de las manifestaciones culturales posteriores como son las nuragas como Su Nuraxi de Barumini, la principal.
Fotos: Ángel M. Felicísimo / Larry Koester



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