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Centros palaciegos minoicos

Centros palaciegos minoicos

Creta (Grecia)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 8 09, 2026
  • Category:

Los primeros griegos


En Historia se utilizan conceptos de difícil definición, pero útiles, como el de civilización. Además de calificar una cultura, sirve para agrupar pueblos más o menos afines bajo una etiqueta. La minoica es una civilización frontera en este sentido. Se señala como primera gran civilización europea a la vez que se emparenta con la griega pese a que geográfica, temporal y culturalmente dista mucho de la Atenas clásica. Casi restringida a la alargada isla de Creta, la minoica es así una cultura bisagra que abre muchas puertas, pero con interrogantes. La mayor parte de su corpus escrito está por descifrar, así como su relación exacta con Micenas, primera gran civilización puramente continental. Su principal legado lo tenemos en distintas estructuras denominadas palacios, pero cuya función exacta también sigue a debate. Estudiadas a lo largo del siglo XX, dieron luz a la cosmogonía y arte minoicos evocando un lazo con la Grecia posterior. También tuvo que ver una de las reconstrucciones más controvertidas de la época, la de Cnossos, su principal exponente arquitectónico. 

Palacio minoico de Cnossos

La cronología minoica cubre el segundo milenio a.C. Antes podemos hablar de protominoicos, pero es una nueva sociedad basada en el bronce la que emerge en la quinta isla más extensa del Mediterráneo. Es sobre el 1900 a.C. cuando empieza la etapa palacial que se intensifica sobre el 1750 a.C. Con una fecha todavía a debate, alrededor de 150 años después acontece la violenta erupción de la cercana isla de Santorini, uno de los eventos de la Antigüedad más relevantes. Los minoicos no solo ven como sus asentamientos allí se pierden, sino que los grandes centros de Creta sufren las consecuencias con eventos catastróficos como un gran tsunami. Entonces Micenas, con quien mantiene una relación bidireccional, comienza a ejercer cierto control sobre los minoicos, algo que tiene reflejo en rasgos como la escritura. Es también la fase final antes del colapso que protagonizan ambas culturas sobre el 1100 a.C. Envuelta en mitos y leyendas, la llegada de Arthur Evans a Creta a comienzos del siglo XX empieza a dar luz sobre este milenio. 

Sellos, joyas, figurillas, tablillas y una fina cerámica esmaltada son los principales hallazgos arqueológicos. Es en los palacios minoicos, centros que tenían usos mixtos mezclando aspectos administrativos, económicos y religiosos. Todos comparten un patio central rectangular que funciona como eje sobre el que se distribuyen alas en distintos niveles y numerosos almacenes repletos de grandes vasijas llamadas pithos. También el uso de la piedra y madera y elementos como saneamiento y ventanas para iluminar interiores. Decorativamente son famosos los frescos, especialmente en Cnossos. Es el palacio más antiguo y extenso, aunque el resto son fundamentales para completar la historia minoica. Festo, donde se encontró un curioso disco de arcilla con símbolos no cretenses, nos habla de la relevancia de la llanura de Messara y está considerado el segundo sitio en relevancia. Malia, Zakros y Cydonia controlaron distintas zonas de la costa cretense, mientras que Zominthos, en las montañas, representa un asentamiento que controlaba las rutas interiores. 

Palacio minoico de Festo

Cnossos representa el apogeo de los minoicos gracias a la agricultura y el comercio con el Mediterráneo, aunque como el resto tuvo distintas fases constructivas hasta su destrucción definitiva en el 1350 a.C. por causas desconocidas. La ciudad anexa continuó viva hasta un traslado muy posterior a Heraclión, vigente capital. Descubierto a finales del siglo XIX, fue el británico Evans el que ejecutó las principales campañas hasta 1930. Dio luz al laberíntico diseño del complejo que construyó el mito del Minotauro, basado en las figuras del rey Minos y su hijo. A ello contribuyeron los numerosos frescos descubiertos con referencias a este animal como la Taurocatapsia, el más famoso. El trabajo de Evans quedó oscurecido por su excesiva ambición a la hora de reconstruir estancias, columnas y frescos. Utilizó materiales modernos en una recreación con escaso rigor y, lo que es peor, irreversible.

Este icono ha hecho de Creta un lugar de referencia en el turismo mediterráneo. No solo por sus palacios minoicos, sino por sus playas, rutas de senderismo montañoso y pueblos tradicionales. Por su cercanía a Heraclión y fama, Cnossos es el más accesible. En verano es obligatorio reservar entradas con antelación y no hay que olvidar que el Museo Arqueológico de Heraclión complementa la visita de forma imprescindible. En cuanto al resto, Festo es habitual en las visitas a la parte sur de la isla y Malia también tiene visitas, siendo la experiencia más auténtica. Creta es habitual en verano, pero el calor puede ser difícil de llevar si nuestro objetivo va más allá de las playas. En cualquier época un viaje a la isla incluye degustar su famosa gastronomía encabezada por el dakos, una especie de ensalada sobre una base de pan duro, el paximadi.

Fotos: James Preston / Andrew Skudder

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