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Conjunto de ‘kofun’ de Mozu-Furuichi­ Túmulos funerarios del antiguo Japón

Conjunto de ‘kofun’ de Mozu-Furuichi­ Túmulos funerarios del antiguo Japón

Osaka (Japón)

Cuestión de tamaño


El periodo kofun marca en Japón la transición entre las eras prehistórica e histórica. Su finalización está clara, pues en el 538 el periodo Asuka tomó el testigo con la definitiva centralización del poder en Nara. El inicio es más oscuro, como buena parte de la etapa, pues los registros históricos escasean. Apenas tenemos crónicas coreanas y chinas, culturas que influyeron decisivamente en Japón. Se suele considerar que en el siglo III este periodo sucede al yayoi, en el que grupos de agricultores también llegados del continente habían desplazado a los cazadores-recolectores nativos. Kofun está marcado por una progresiva convergencia de los numerosísimos clanes de la isla, con la futura dinastía imperial Yamato ganando protagonismo, y una marcada estratificación social. El nombre de esta etapa hace referencia a la característica más palpable. Son los kofun, túmulos funerarios de grandes dimensiones reservados a las clases altas japonesas. Los principales conjuntos se encuentran cerca de Osaka.

Kofun de Nintoku en Mozu

Esta etapa está cargada de leyendas, empezando por la actual dinastía imperial, la casa Yamato. A ambos lados del estrecho que separa Corea de Japón, los historiadores no se ponen de acuerdo en quién influyó a quién. En realidad, el factor común es China, que perfiló tanto la economía japonesa introduciendo tecnologías de irrigación, sericultura y textil, como la cultura. Lo segundo eclosionaría en la etapa final kofun con la propagación del budismo. Arqueología y textos chinos coinciden en señalar el año 300 como la etapa de inflexión para la dinastía Yamato. No hay una capital, pero dominan la región denominada Kansai, el centro del país donde se localizarían posteriores capitales como Nara y Kioto. Hasta el siglo VI, la historia Yamato nada en un mar de inexactitudes, pero la casa imperial japonesa reconoce por tradición todos los reyes de esta época. Dos de ellos, Ōjin y Nintoku, cubren los siglos IV y V. A los dos, también por tradición, se les asignan los kofun más extensos.

Los kofun, no obstante, no fueron una práctica exclusiva real, para los que se reserva unos kofun especiales denominados ryobo. Hay muchos, muchos más, pues se han contado unos 160.000. A falta de otro tipo de sitios arqueológicos, son el único registro material de la época. El primer kofun data de finales del siglo III. Se localiza cerca de Nara, desde donde se expandió a la zona de los kofun de Mozu-Furuichi y de ahí al resto del país en el siglo V. Antes de empezar el periodo Asuka, en el siglo VI, los kofun perdieron relevancia. Por tanto, todos tienen más de 1.500 años y es destacable el estado de conservación de los más grandes. Originalmente, el exterior de los túmulos no estaba forestado como ahora, pero hace también muchos siglos que presentan este aspecto. Los ryobo, vinculados y gestionados por la familia imperial, albergan rituales y festivales que cuentan también con siglos. Para facilitar su práctica se instalaron plataformas en el siglo XIX, cuando se restauraron varios.

Kofun de Nisanzai en Mozu

Los ryobo son los kofun más llamativos por su inmenso tamaño, con casi los 500 metros de lado. Para construirlos hacía falta modelar una colina previa moviendo grandes cantidades de tierra y asentando la estructura con piedras. Los kofun menores son túmulos totalmente artificiales. En ambos casos se rodeaban con un foso inundado o seco. Hay cuatro formas básicas: cuadrada, circular, concha y en ojo de cerradura. Los dos primeros son los más comunes, mientras que el último es único de esta cultura y el más exclusivo. Es la forma que domina los kofun de Mozu y Furuichi, los dos complejos cercanos a Osaka. Separados entre sí unos diez kilómetros, en total acumulan 49 kofun de muy diferentes extensiones. El kofun supuesto del emperador Nintoku domina el complejo de Mozu, mientras que el de Ōjin hace lo propio en Furuichi. Son también los que más haniwa acumulan. Se trata de figuras de arcilla rituales en forma de cilindros, herramientas, animales, armas, etc. También son habituales otros objetos de hierro y bronce. En el interior hay sencillas cámaras con féretros.

Los kofun de Mozu-Furuichi se encuentran en el inmenso área metropolitana de Osaka, en concreto entre las ciudades de Sakai, Habikino y Fujiidera. Entre que los más extensos solo se aprecian sobrevolándolos y que están cerrados al público, los kofun no son especialmente visitados pese a la cercanía a otros puntos turísticos. Mozu es más visitado gracias a las vistas panorámicas gratuitas desde el ayuntamiento de Sakai, que permiten intuir el kofun de Nintoku, y el parque Daisen, por el que hay dispersos varios de menor tamaño. Hay también una experiencia con Realidad Virtual en el museo de la ciudad. Es también recomendable visitar el museo de la prefectura de Osaka Chikatsu Asuka dedicado a la era kofun de Japón y, por tanto, con multitud de objetos haniwa expuestos.

Fotos: Sakai City Government / Toshiyuki Yasuda

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