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Factoría Van Nelle (Países Bajos)

Factoría Van Nelle (Países Bajos)

Holanda Meridional (Países Bajos)

Fábrica transparente


Históricamente, la arquitectura ha utilizado las paredes de una estructura como parte activa a la hora de soportar la carga. Es decir, que un edificio antiguo, al eliminar las paredes exteriores, se vendrá abajo. De ahí su denominación de muros de carga. El desarrollo en la arquitectura moderna de nuevos materiales como el hierro forjado, acero y hormigón reforzado permitió prescindir de esta función. Son varios pilares los que soportan la carga, mientras que las paredes exteriores se denominan muros cortina. Sus funciones se limitan a aislar el interior de los elementos, pudiendo utilizarse el cristal si queremos aumentar la luz natural en el interior. Esta fue una de las primeras razones que movieron al arquitecto Leendert van der Vlugt a utilizar esta tecnología en la factoría Van Nelle construida en los años 20 del siglo XX, el pleno ascenso de la arquitectura moderna. Este edificio, joya de la zona industrial del pólder Spaanse, al oeste de Róterdam, fue además la puesta en práctica de una filosofía más humanista del entorno industrial. Atrás quedaban los tiempos de fábricas oscuras y nacía un entorno transparente y luminoso.

Exterior de la factoría Van Nelle

Al morir su padre, el arquitecto Johannes Brinkman heredó con solo 23 años su estudio en Róterdam. Contrató a otro joven que estaba despuntando, Leendert van der Vlugt, para formar un equipo que se situó a la vanguardia de la Nieuwe Bouwen, versión holandesa de la pujante arquitectura moderna. La tercera figura fue Mart Stam, cuyas conexiones europeas son clave para entender el estilo de Van Nelle. Stam se relacionó con el Estilo Internacional que dominó Europa con su funcionalismo y su versión soviética, el constructivismo. Con el liderazgo de van der Vlugt y la contratación del ingeniero Jan Wiebenga, especialista en hormigón reforzado, el copropietario de Van Nelle, Kees van der Leeuw, encargó la remodelación de su fábrica. Esta empresa de origen familiar había ido a más durante el siglo XIX, cuando Jacobus Johannes van der Leeuw expandió las miras de la modesta tienda original de tabaco, café y té. Abrió una primera fábrica de procesamiento de las mercancías que llegaban de las colonias que el éxito hizo que se quedara pequeña.

La elección de Róterdam no fue casual. Esta ciudad es la que mejor representa el éxito y esfuerzo holandés en su lucha contra el agua. Fundada en la Edad Media, tuvo que lidiar con las inundaciones durante generaciones hasta que finalmente se convirtió en uno de los puertos de referencia de la Compañía Neerlandesa de Indias Orientales. Hasta el periodo de entreguerras se abrieron canales y pólderes, zonas drenadas destinadas a distintas actividades como Spaanse, un antiguo pólder agrícola que se acondicionó para fábricas como Van Nelle. La II Guerra Mundial se cebó con Róterdam, que se reconstruyó hasta ser el primer puerto mundial. Se convirtió en hogar predilecto de arquitectos de todo Países Bajos que levantaron una ciudad insignia para todo aficionado a la arquitectura del siglo XX. Van Nelle es obligada referencia también históricamente, pues la visión de Kees van der Leeuw fue no solo moderna, sino humana. Su idea fue levantar un complejo industrial distinto al paternalista industrialismo del siglo XIX. 

Puentes de la factoría Van Nelle

Van Nelle transmite innovación en todos sus elementos, empezando por unos cimientos sobre el pólder instalados con una técnica pionera y una estructura de hormigón reforzado y acero ideada por Michiel, padre de Johannes Brinkman. Las octogonales columnas de carga permitieron sostener una estructura con suelos de hormigón y maquinaria pesada. Van Nelle, con acceso directo a un canal y carreteras, se dividió en tres fábricas consecutivas formando una línea cóncava de 220 metros. Cada una se destinó a un producto, siendo la de tabaco la principal. Salvo la redonda sala de té en la azotea, aquí dominan las líneas horizontales. Frente a las fábricas y unidos a estas por cinco pasarelas hay varios edificios de servicios como calderas, chimenea y almacenes. Si algo destaca en Van Nelle es el cristal, que domina interiores y fachada exterior anticipando lo que luego popularizarían los rascacielos. El detalle final lo marcan las enormes letras sobre la fachada, guiño al constructivismo soviético.

El pólder de Spaanse vive hoy una etapa de revitalización en la que Van Nelle juega un papel fundamental. La fábrica cesó su actividad original en 1998, pero se reconvirtió en edificio de oficinas en las que hoy trabajan unas mil personas. Es propiedad de la compañía privada Factoría de Diseño Van Nelle, responsable de las recientes restauraciones. Desde hace un tiempo se organizan visitas guiadas a la fábrica, aunque los horarios están restringidos por la actividad empresarial y es conveniente reservar. Nuestros compañeros de visita serán probablemente arquitectos, pues Róterdam es muy visitada por ellos. Para llegar a Van Nelle podemos optar por un autobús directo o coche particular, pues hay párking de pago.

Fotos: Rob Oo / Dietmut Teijgeman-Hansen

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