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Fronteras del Imperio Romano – Limes de la Baja Alemania

Fronteras del Imperio Romano – Limes de la Baja Alemania

Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado (Alemania) y Güeldres, Utrecht y Holanda Meridional (Países Bajos)

Frontera dinámica


En el año 9 tuvo lugar una de las batallas más recordadas en la historia occidental: Teutoburgo. Aunque sus consecuencias fueron magnificadas por la oleada nacionalista alemana del siglo XIX, fue un punto de inflexión en la imparable estrategia expansiva del Imperio Romano. Unas fuerzas romanas disminuidas, las malas decisiones de Publio Quintilio Varo y sobre todo la traición de Arminio, de origen germánico, infringieron una durísima derrota que en último término, sumando a otros factores, hizo que los romanos abandonaran su idea de conquistar el territorio entre los ríos Rin y Elba. Así tomó forma el denominado limes de la Baja Alemania, trazado en paralelo al río Rin. Separaba la provincia romana de Germania Inferior con la denominada Germania Magna, amalgama de pueblos en los que el control romano no era efectivo. Los romanos tuvieron aquí uno de sus principales retos, pues la frontera marcada por el Rin tenía que ser salvaguardada en un contexto geográficamente dinámico.

Colonia Ulpia Traiana o Xanten en el limes de Baja Alemania

Alrededor de Bonn se inicia el curso bajo del Rin, que al entrar a Países Bajos se complica sobremanera. La depresión del terreno hace que se divida en múltiples brazos formando un amplio delta en la mayor parte del centro de Países Bajos, desde Rotterdam al lago IJsselmeer. Hasta la Revolución Industrial era una zona inundable, lo que complicaba su ocupación efectiva pese a su fertilidad por los sedimentos fluviales. Un poco más arriba, en Alemania, estos sedimentos se acumulan cambiando periódicamente el curso. Este era el panorama que afrontó el Imperio Romano, obligado a adaptarse a las complicaciones del Rin para establecer su limes. De hecho, en esta zona la mayor parte de la arqueología se ha realizado en sitios que en algún momento fueron anegados, lo que por otro lado ha permitido su conservación. Los ingenieros romanos tenían que improvisar y levantar estructuras y asentamientos que en muchos casos estaban destinados a ser temporales. Se notó especialmente porque estamos en el limes más longevo del Imperio: desde comienzos del siglo I, la consolidación a comienzos del II y, tras ciclos de inestabilidad y estabilidad, el declive en el siglo V.

La arqueología ha destapado multitud de vestigios romanos en este limes, en muchos casos bajo tierra. Más aún en el lado holandés, mucho más proclive a las inundaciones continuas que hicieron que la provisionalidad fuera más de la deseada. A este lado de la frontera tenemos restos urbanos, el canal artificial de Corbulo, varios fuertes, vías romanas en Utrecht, el acueducto de Berg en Dal y un templo romano en Elst. Entre los restos más destacables está el fuerte de Domplein en el centro de Utrecht, ciudad fundada por los romanos como Traiectum. Otra ciudad de origen romano es Nimega, originalmente el próspero asentamiento de Batavorum, destruido por tribus germanas y renacido como fuerte romano, que probablemente formó parte de construcciones medievales posteriores. De esta época data el asentamiento de Noviomagus, origen del nombre actual. 

Restos de una fortaleza romana en el lado holandés del limes de Baja Alemania

En Alemania, el Rin no era tan propenso a las inundaciones, por lo que la fertilidad de la región y su suave clima facilitaron la vida. No es una sorpresa que aquí estuviera la capital de Germania Inferior,  Colonia. Al norte de esta hay restos de fuertes y vías romanas parte del limes, campamentos temporales en ambas orillas del curso del río, cementerios, torres vigía, un santuario germánico en Kalkarberg, los restos del pequeño fuerte Haus Bürgel y especialmente los de la Colonia Ulpia Traiana o Xanten. Segunda ciudad de la provincia, muestra su adaptación total al contexto fluvial y también al momento histórico, pues se transformó en Tricensima, fortificación en la fase final romana. En la propia Colonia tenemos los valiosos restos del Praetorium o palacio del gobernador romano y la única fortaleza romana en la orilla opuesta, la de Deutz. Al sur de la capital, una zona más accidentada, tenemos más fuertes, incluyendo los de Bonn y el bien conservado de Remagen, campamentos temporales y los hornos de caliza de Iversheim, que proveían de material constructivo a buena parte de Germania Inferior.

Visitar el limes de la Baja Alemania depende mucho del lugar elegido. En principio hay que tratar de apuntar a aquellos que tengan restos descubiertos y/o museos y centros interpretativos. En el lado holandés los podemos encontrar en Utrecht o Nimega, aunque los mejores lugares los encontramos en Alemania. Aquí contamos con el Parque Arqueológico de Xanten, uno de los lugares más completos, reproducciones incluidas. También son bastante visitados, aunque más modestos, los restos in situ de los hornos de Iversheim y el fuerte de Haus Bürgel. Finalmente, si estamos en la propia Colonia, la ciudad más turística de la región gracias a su impresionante catedral, podemos acercarnos al Praetorium. No es el único resto romano en la ciudad, donde además se encuentra el museo romano-germánico.

Fotos: Raimond Spekking / Stichting Tijdlijn

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