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Núcleo neolítico de las Orcadas

Núcleo neolítico de las Orcadas

Escocia (Reino Unido)

Piedras septentrionales


Las Orcadas son un numeroso, pero no muy extenso archipiélago pegado a la costa norte de Gran Bretaña. Se compone de unas setenta islas. De ellas, solo veinte están habitadas, principalmente Mainland. Pese a estar en el norte de Escocia, el clima es suave, lo que unido al fértil sustrato ha hecho que las Orcadas hayan sido ocupadas desde al menos 8.500 años. El elemento más molesto es sin duda el viento, con habituales vendavales en invierno. Es, no obstante, un factor clave en que en las Orcadas se encuentre el pueblo neolítico mejor conservado del norte de Europa: Skara Brae. Construido con la maleable arenisca, el viento enterró los restos formando un túmulo que los vikingos creyeron un gigante. Es posible que estas leyendas, sumado al escaso desarrollo industrial, contribuyeran al actual estado de Skara Brae. De hecho, no es ni mucho menos el único resto neolítico aquí. También se encuentran aquí el enorme túmulo de Maeshowe, el anillo megalítico de Brodgar y las enormes piedras de Stenness.

Poblado de Skara Brae en el núcleo neolítico de las Orcadas

Los cuatro monumentos están próximos entre sí, pero abarcan un espacio temporal bastante amplio al cubrir parte del cuarto y tercer milenio a.C. Antes hubo ocupaciones estacionales, siendo Knap of Howar el primer poblado en el 3700 a.C. Aún faltaba para que naciera Skara Brae en el 3100 a.C. Coincide con una evolución que emparenta la arquitectura de las Orcadas con el resto de las islas británicas. Continúa la duda, no obstante, de si el megalitismo típico de sitios como Stonehenge tuvo su origen aquí o nació paralelamente. Las rocas de Stenness son de la misma época que Skara Brae, mientras que Maeshowe es del 2800 a.C. Finalmente, el anillo de Brodgar es posterior y contemporáneo de Stonehenge, en torno al 2500 a.C. Más o menos entonces, las Orcadas fueron temporalmente deshabitadas, probablemente por cambios climáticos. Entraron en un prolongado letargo durante la Edad de Bronce, sin apenas actividad. La Edad de Hierro devolvió vida a las Orcadas desde el 700 a.C., cuando se popularizan las torres circulares denominadas broch.

Las primeras labores pseudoarqueológicas arrancan en 1795 con la convicción de que saldrían a la luz restos de gigantes. Quizás la decepción hizo que hubiera que esperar a comienzos del siglo XX a que Gordon Childe investigara a fondo Skara Brae, cuyos restos asomaron a la superficie tras una tormenta en 1850. Sus casas están insertadas en túmulos artificiales previos, lo que facilitaba la estabilidad de las viviendas y las protegía en invierno. No fue una aldea grande. No más de cincuenta personas vivían en siete casas de unos cuarenta metros cuadrados. Conservan mobiliario de piedra, chimenea e incluso un inodoro prehistórico. Una octava estructura central tiene una disposición diferente. Probablemente fuera un taller comunal. En Skara Brae se han encontrado multitud de artefactos en piedra, hueso y marfil, pero lo más especial son bolas de piedra talladas. Algunos se atreven a ver protoescritura en sus símbolos, pero en todo caso emparentan las Orcadas con el valle de Boyne, en Irlanda.

Anillo de Brodgar en el núcleo neolítico de las Orcadas

Parece claro que Skara Brae se dedicaba a la ganadería, aunque hay quien la relaciona con los otros tres sitios, de corte más religioso. Entre dos loch se encuentran dos sitios. El anillo de Brodgar es el henge y círculo de piedra más al norte de las islas británicas. Tiene 104 metros de diámetro y sobreviven 27 de sus sesenta piedras. Las piedras son alargadas y alcanzan los 4,5 metros, pero ninguna llega al tamaño de las de Stenness. Este henge es uno de los más antiguos, aunque ha perdido su forma de zanja y terraplén. Sobreviven cinco piedras, estando la Watch Stone, de casi seis metros, fuera del círculo. Otro kilómetro más y llegamos a Maeshowe, un sofisticado túmulo funerario de grandes dimensiones. Un pasillo orientado al solsticio de invierno lleva a varias cámaras forradas con piedras. El túmulo fue reutilizado por los vikingos, que en el siglo XII dejaron su mayor colección de runas en forma de grafitis.

Viajar a las Orcadas puede ser sencillo si volamos a Kirkwall o una aventura si vamos por tierra y tomamos un ferri que en una hora nos dejará en Mailand, donde están los cuatro sitios. Brodgar y Stenness no requieren entrada alguna y podemos pasear en ambos henge sin problemas. Skara Brae sí tiene entrada e incluye la mansión Skaill, con vistas al poblado. Maeshowe es un poco más complicado, pues requiere reserva previa por las limitaciones de acceso al interior del túmulo. No son los únicos sitios neolíticos. Podemos dedicar días a recorrer las Orcadas viendo sitios arqueológicos en islas como Rousay o Papa Westray. También merecen la pena los acantilados de Hoy, playas de Sanday o frailecillos en Westray. Es muy recomendable venir en verano por la luz y el clima.

Fotos: Phil Norton / Mason Taylor/Simon Taylor

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