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Paisaje cultural del monte Mulanje

Paisaje cultural del monte Mulanje

Sur (Malawi)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 6 09, 2026
  • Category:

Monte común


El reparto europeo de África tuvo y tiene profundas consecuencias en las políticas del continente. En él hay unas 2.000 etnias diferentes que políticamente fueron unidas o separadas arbitrariamente, lo que generó todo tipo de conflictos. Sobre muchas etnias caemos en tópicos y lo que está de actualidad. Es decir, imaginamos una situación de conflicto que aunque responde a muchas realidades, también necesita de matices. Un ejemplo son las etnias Yao, Mang’anja y Lomwe del moderno estado de Malawi. La relación entre ellas es profundamente compleja y cambiante según el contexto. Por un lado compiten por tener un mayor peso en las decisiones tanto a nivel nacional, como sobre todo local. Más o menos numerosas, todas tienen sus intereses que pueden entrar en conflicto. Sin embargo, las tres comparten rasgos culturales y espacios rituales como el monte Mulanje. Pese a profesar distintas religiones, las tres etnias ven en este inselberg sobre la llanura africana un símbolo cargado de espiritualidad.

Panorámica del monte Mulanje

Malawi está ligado al lago homónimo, pero no acaba ahí. Se extiende al sur y, más allá de otro lago menor, el Chilwa, surge sobre la sabana el macizo Mulanje. Está formado por este y otro menor, el Mchese, entre los que discurre un pequeño río. Se considera un inselberg, término alemán que describe el aislamiento de formaciones que aparecen de la nada por la erosión diferencial del terreno. Aquí hablamos de un monte de granito que se alza unos mil metros respecto a la llanura, haciendo cima en el Sapitwa a poco más de 3.000. El clima del Mulanje es muy diferente al actuar sus montes como captadores de humedad, algo especialmente reseñable durante la copiosa estación lluviosa. Gracias también a su protección histórica y legal, el resultado es que sus laderas muestran un color verde que contrasta con la sabana. Entre sus bosques destacan especies endémicas como el cedro de Mulanje, pero como ocurre con la fauna se trata de una especie amenazada por su propio contexto: pese a ser uno de los mayores del planeta, el inselberg no es tan extenso como para garantizar su futuro.

Incendios, talas y agricultura son sus amenazas, pues pese a la protección del Mulanje, este es un monte cuya significación cultural se equipara a los valores naturales. Además del impacto visual, el monte hidrológicamente es de gran relevancia y riega los campos de los grupos que lo ocupan. No es de extrañar que esté imbuido de poderes espirituales para ellos. Para bien y para mal, porque corren historias de desgracias en torno al pico Sapitwa o el corredor entre el Mulanje y Mchese. También tiene atributos positivos, especialmente en cuanto al uso de hierbas medicinales y los recursos que provee. Estas características son compartidas por los tres grupos que conviven hoy al margen de su religión, influida por las misiones cristianas del siglo XIX y la llegada de grupos étnicos musulmanes desde Mozambique. Todos coincidieron en un lugar habitado desde al menos el siglo III por agricultores que compartieron espacio con cazadores-recolectores como los Batwa, presentes hasta el siglo XVIII y muy simbólicos para todos.

Estanque Dziwe en el monte Mulanje

De los tres grupos, los minoritarios Mang’anja, agricultores de subsistencia, son los más antiguos al estimarse su llegada en torno al siglo XV. A mediados del XVIII llegaron los Yao del norte de Mozambique y con ellos el Islam. Por último, los más numerosos Lomwe lo hicieron en el XIX y se integraron entre los otros dos, a veces trabajando para plantaciones coloniales. Entre estas destacó siempre el té, que sigue estando muy presente. Los tres grupos regulan los recursos y el uso de los lugares sagrados. Entre estos destacan el estanque Dziwe la Nkhalamba y su cementerio anexo, asociado a los antiguos Batwa; el abrigo rocoso Machemba en el que se hacen ofrecimientos a cambio de buenos augurios y que alberga pinturas rupestres de la Edad de Piedra; y la cueva Nambirira y el cortafuegos Likulezi, asociados a rituales y sacrificios.

El aeropuerto de Blantyre es la puerta de entrada más accesible para el monte Mulanje, aunque muchos viajeros llegan por carretera atravesando el país. Una vez en Mulanje, los pueblos de Likhubula y Mulanje en la falda occidental son los que más servicios ofrecen. El turismo está pendiente de mayor desarrollo y se centra principalmente en los aspectos naturales del lugar, siendo típico el ascenso al monte Sapitwa. Para ello es imprescindible pagar la tasa, guías oficiales y reservar los refugios en la ascensión, que llevará tres días. El guía es relevante no solo por conocer los caminos del monte, sino porque nos dará el contexto cultural de Mulanje. También puede gestionar acercarse a alguna aldea o sitio sagrado para charlar con las comunidades. Es muy recomendable venir en la estación seca que va de mayo a septiembre. 

Fotos: David Davies / Oris Malijani

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