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Patrimonio del mercurio (Almadén e Idria)

Patrimonio del mercurio (Almadén e Idria)

Castilla-La Mancha (España) y Litoral (Eslovenia)

Preciado tóxico


El mercurio es conocido como plata líquida por su singular aspecto a temperatura ambiente. Es el único metal en estado líquido. Otra relación con la plata es que fue utilizado para extraer plata pura de la mena desde que se fueron descubriendo métodos de amalgamación. Esto, sumado a las minas de plata descubiertas en América, disparó las necesidades de mercurio en el Imperio Español. La fortuna quiso que Almadén, la principal mina de cinabrio de Europa junto a la eslovena Idria, se encontrara justo en España. El mercurio es un metal muy raro en la corteza terrestre, siendo el intensamente rojo cinabrio su forma más habitual y la extraída en ambas minas. Con el progreso de la industria y la ciencia, el mercurio fue encontrando nuevos usos, aunque también se fue descubriendo su toxicidad. Las minas de Almadén e Idria, cerradas hace unos años, son testimonio de una época en la que su extracción conformó potentes mercados monopolistas por su escasez y relevancia.

Interior de la mina de Almadén

El mercurio ha sido conocido y utilizado por el hombre desde al menos 3.500 años, cuando está presente en tumbas egipcias. El cinabrio fue utilizado luego por griegos y romanos en ungüentos y cosméticos por su color. Los segundos fueron responsables de la apertura de las minas de Almadén, cuyos depósitos formados por procesos volcánicos han proporcionado un tercio del mercurio en la historia. Explotadas posteriormente por los árabes, Almadén fue clave para el Imperio Español. En el siglo XV se descubrió cinabrio en Idria, cuyos depósitos fueron inicialmente explotados por la República de Venecia, que tuvo un mercado cautivo en Centroeuropa. A mediados del siglo XVI, los Austrias pasaron a controlar también la mina de Idria, que complementó la producción de Almadén. En el siglo XIX, nuevas minas y métodos de extracción de plata iniciaron el declive de ambas, aunque no cerraron hasta comienzos del siglo XXI.

La principal razón del cierre no fue la falta de rentabilidad ni el agotamiento de las vetas, sino la prohibición de la UE de su minería por la alta toxicidad. Desde los inicios de la extracción masiva en Almadén fue un problema, pues pocos querían arriesgarse a trabajar aquí. La solución de la familia alemana Fugger, contratista de Almadén, fue emplear a convictos, los denominados forzados, y más tarde a esclavos africanos. Con el paso de las décadas, en ambas minas se hizo patente la necesidad de soluciones con presencia de equipos médicos y farmacológicos, e incluso en Idria un pionero sistema de seguridad social y prevención de riesgos laborales. Esta ciudad, cerca de la frontera italiana, conserva en su patrimonio minero varias presas que sirvieron para transportar la ingente cantidad de madera que requirieron las minas y sus 700 kilómetros de galerías. En el pueblo se conservan el castillo Gewerkenegg que sirvió como administración de las minas, barrios mineros, varios pozos, etc.

Castillo Gewerkenegg en Idria

Almadén está a unos 180 kilómetros de Sevilla por la denominada Ruta del Mercurio. Tiene una larga historia de explotación, aunque el paisaje cultural actual procede de la Edad Moderna. La arquitectura del pueblo conserva edificios principalmente del siglo XVIII y posteriores, aunque hay ejemplos anteriores como el castillo Retamar. Relacionados con las minas se encuentran el edificio de la Academia, el hospital San Rafael para mineros y los restos arqueológicos de la cárcel donde residían los forzados. Bajo tierra se conservan galerías, pozos de más de 500 metros de profundidad, socavones y el original baritel y malacate de San Andrés, una cúpula subterránea con un enorme torno para desaguar desde dentro de la mina. Fuera de esta destacan las entradas, el castillete de San Aquilino, varios edificios de soporte y especialmente el horno Bustamante, una restauración del horno instalado a comienzos del siglo XVIII e ideado en 1646 por Alonso Bustamante. Su eficiencia en Almadén le convirtió en el horno más común en las minas de la Corona Española.

Almadén se encuentra en una zona poco poblada a una hora de Ciudad Real, conectada esta con Madrid y Sevilla por tren. Para conocer las minas hay que ir al Parque Minero, donde además de un centro de recepción y un museo podremos hacer un recorrido guiado subterráneo y ver el horno de Bustamante restaurado. En Almadén merecen la pena también su original plaza de tornos hexagonal, los restos de la cárcel y su plato local guarrillo frito, basado en el cerdo. En cuanto a Idria, se encuentra una hora al oeste de la capital eslovena, Liubliana. El turismo, más activo aquí, ofrece excursiones por las montañas, el museo municipal en el castillo Gewerkenegg y el tour preceptivo por las antiguas galerías. El principal recorrido se inicia en el pozo Antonijev. En Idria son muy famosos tanto la artesanía de encaje como la gastronomía, con el idrijski žlikrofi, raviolis rellenos de patata, como plato estrella.

Fotos: Raimundo Pastor / Jani Peternelj

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