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Sitio arqueológico de Troya

Sitio arqueológico de Troya

Çanakkale (Turquía)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 8 11, 2021
  • Category:

Destapando el mito


Pocas obras literarias han sido tan influyentes, estudiadas y debatidas como la Ilíada. Aunque su autoría sea otorgada al griego Homero, ni siquiera hay acuerdo en que Homero sea un único individuo. Hay relativo acuerdo en que se escribió en torno al siglo VIII a.C. y que los acontecimientos narrados habrían acontencido en el siglo XII a.C. Una teoría asentada es que recoge varias crónicas transmitidas oralmente en ese lapso. Es suficiente tiempo para que la historia se modifique, pero hasta qué punto se sigue debatiendo. Aunque contiene referencias a pueblos conocidos como los micénicos, hasta finales del siglo XIX se creía más en la pura fantasía por la inexistencia de los otros protagonistas, los troyanos de Ilios que dan nombre a la obra. Entre el británico Frank Calvert y el alemán Heinrich Schliemann, el debate dio un giro radical con el descubrimiento de Troya a la entrada del estrecho de Dardanelos. Hoy hay cierto consenso en que la denominada Troya VII fue el escenario en el que Héctor, Paris, Elena, Aquiles, Agamenón u Odiseo se enfrentaron.

Distintas ruinas en Troya

Que haya una Troya VII anticipa la complejidad que supone estudiar esta ciudad viva durante unos 4.000 años. En general se consideran nueve Troyas, un auténtico puzle para los arqueólogos. Situada en un punto estratégico, Troya estaba a orillas del mar. Las primeras cinco capas, que arrancan sobre el año 3000 a.C., presentan una ciudad basada en el comercio y la defensa, siendo las murallas protagonistas. Con cada terremoto, guerra o incendio hay reconstrucciones y Troya gana tamaño. Sobre el 1250 a.C. se destruye Troya VI y nace la más famosa de todas. Un grave incendio y masacre datados en 1184 a.C. son la base más solida para la batalla de Troya que enfrentó por primera vez a Anatolia y Grecia. Tras un salto temporal llegamos a Troya VIII, de defensa mucho más débil, pero con el influyente templo de Atena Ilias. Envuelta en disputas, un general romanó la destruyó en el 85 a.C. dando paso a Troya IX. Vuelta a denominar Ilium, fue admirada por emperadores como Adriano y albergó un influyente obispado.

El crecimiento de Constantinopla certificó su declive junto a los depósitos aluviales del río Escamandro, que la alejaron del mar. Troya, abandonada, terminó enterrada bajo la enésima capa hasta formar la colina de Hisarlik. Hoy los geólogos han determinado la línea costera en tiempos de Troya VII confirmando las tesis de los arqueólogos. La búsqueda de Troya se inició sobre el siglo XVI con la península de Troas como campo de trabajo. Tras varias hipótesis más o menos aceptadas, en 1866 Frank Calvert investigó Hisarlik y convenció a Schliemann de que era el lugar señalado. Durante dos campañas en la siguiente década, Schliemann descubrió restos de varias Troyas y el llamado tesoro de Príamo, aunque siempre estuvo equivocado en una cuestión básica, pues creyó que la Troya homérica era Troya II. Peor fue el irreparable daño en las capas arqueológicas por sus expeditivos métodos. Pese a todo, arqueólogos como Dörpfeld, Blegen y Korfmann destaparon la historia troyana.

Rampa de Troya

No ha sido fácil, porque Hisarlik, a cinco kilómetros de Dardanelos, es un amasijo de ruinas solapadas, mezcladas y amontonadas solo visibles para el ojo experto. Los principales restos son tramos disjuntos de muralla, en total 23 secciones de varias épocas, aunque principalmente de Troya II y Troya VI. Rodean la ciudadela e incluyen once puertas y cinco bastiones defensivos. Entre los restos más identificables hay una rampa pavimentada, la plataforma sobre la que se asentó el templo de Atena de la época griega y varios elementos romanos: agora, odeón y bouleuterión. No obstante, la ausencia de reconstrucciones modernas hace del sitio un lugar más simbólico que tangible. Los alrededores de la colina Hisarlik también han sido una fuente de hallazgos y pruebas para los arqueólogos gracias a asentamientos menores, cementerios, túmulos helenísticos, etc.

Çanakkale, situada en el punto más estrecho de Dardanelos, es la ciudad para acercarnos al sitio arqueológico de Troya. Desde aquí hay solo media hora por carretera y hay transporte público. Gracias a la historia troyana, el turismo es muy habitual y es aconsejable evitar momentos centrales del día. No obstante, hay que venir concienciado de que las ruinas dejan mucho espacio a la imaginación. Es más que conveniente venir con un guía lo más experto posible, pese a que los carteles son bastante completos. A la entrada del lugar hay un enorme caballo de madera inspirado en la parte más famosa de la Ilíada. Lo podemos escalar por dentro, aunque es más vistoso el de Çanakkale, regalado tras la producción de la película de 2004. El moderno y completo museo de Troya es imprescindible. No veremos, sin embargo, el tesoro de Príamo, que está en el Museo Pushkin de Moscú.

Fotos: Carole Raddato / Joseph Kranak

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