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Sitio neolítico de Çatalhöyük

Sitio neolítico de Çatalhöyük

Konya (Turquía)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 3 03, 2020
  • Category:

Ciudad en proceso


Cuando el Homo Sapiens inventó la agricultura inició una reacción en cadena. Estabilizó su ingesta alimenticia, se sedentarizó parcialmente para vigilar los cultivos y aprendió a construir casas. Con el tiempo suficiente, los excedentes económicos extraídos con la agricultura llevaron a la diversificación de tareas y, en general, a la estratificación social. Al cabo de unos pocos milenios, este proceso generó un subproducto: las ciudades. Definir lo que es o no es una ciudad depende de nosotros, pero hablamos de asentamientos totalmente sedentarios, no estacionales, en los que se junta una cantidad importante de personas, no una sola familia. En todo caso, cuál es la población necesaria para pasar de pueblo a ciudad es totalmente arbitrario y determina como nombrar la primera ciudad de la historia. Una de las primeras se localiza en la península de Anatolia: Çatalhöyük. Hace 9.500 años de su formación y alcanzó la impresionante cifra, para la época, de 8.000 personas. Es un catálogo de la vida en el Neolítico.

Interior de una vivienda de Çatalhöyük

Çatalhöyük estaba centrada en la última tecnología de entonces, la agricultura. Lejos está de la foto actual en la que las ciudades están en el otro extremo del mundo rural. Por otro lado, ciertas características de Çatalhöyük hacen que algunos la consideren solo como protociudad. Primero, que no hubo planificación alguna y estamos más ante una aglomeración de viviendas. Segundo, que en Çatalhöyük no hay edificios comunes y no parece haber estratificación social, fue una sociedad igualitaria. Son los primeros debates que surgieron tras el descubrimiento del lugar en 1958 por el británico James Mellaart. Tras un escándalo arqueológico, Mellaart fue expulsado del país dejando las excavaciones en suspenso hasta 1993, cuando las retomó el también británico Ian Hodder. Su método de trabajo subjetivista ha intentado profundizar en la cultura de Çatalhöyük. Especialmente interesantes son las numerosas figurinas femeninas en distintos materiales. En principio sugieren una sociedad matriarcal y religión de dios madre, pero las interpretaciones son múltiples.

El futuro traerá más debates, pues solo se ha excavado el 10% del sitio. Entre lo más definido están las fechas. Çatalhöyük data de hace 9.500 años, cuando cambios climáticos favorecieron la agricultura. El crecimiento fue continuo y desorganizado, ampliándose a lo ancho y alto hasta formar dos montículos separados por un antiguo cauce fluvial. La continuidad en los dos milenios de vida de Çatalhöyük es sorprendente, pero también hubo variaciones tecnológicas y culturales como la llegada de la cerámica o la intensificación de la ganadería, aunque la caza siempre dominó. La estratigrafía divide en 18 niveles el montículo este, más longevo. Cada generación iba construyendo sobre el nivel anterior formando un tell arqueológico. El este es también más denso y antiguo. Hacia el sexto milenio a.C. hubo cierto solape, pero al final la población se dispersó por el montículo oeste. Sobre el 5200 a.C. Çatalhöyük fue abandonada. Aunque hay alguna tumba bizantina, no hubo ocupación posterior y solo actuó la erosión natural.

Mujer sentada hallada en Çatalhöyük (hoy en Ankara)

Çatalhöyük tiene, por tanto, dos montículos bien definidos. El este es más extenso y mide 21 metros de altura. El elemento básico son sus cientos de casas realizadas con ladrillos de adobe, de las que se han desenterrado unas 200. Estas se apiñan siguiendo un patrón similar al del Pueblo de Taos, en América, pero más extremo. No hay calles y el acceso a todas las viviendas se hacía por los tejados, que juntos formaban una gran plaza. Aunque algunas casas son más complejas, el diseño básico y tamaño son similares. En ellas se han encontrado similares artefactos y enterramientos in situ, aunque algunas viviendas tienen más ejemplos. Entre los montículos, el este tiene pinturas en la pared enyesada y toscos relieves, mientras que el oeste lleva la pintura a la cerámica. Los motivos son similares, muy centrados en la caza, en particular de toros. También hay muchos objetos de obsidiana y sellos de caliza con distintos motivos.

Konya, cuna de los derviches, es una de las ciudades más religiosas de Turquía y la puerta de entrada a Çatalhöyük, pues está a solo cincuenta kilómetros. No está entre las ciudades más turísticas, pero es una visita habitual en los circuitos por el país y tiene además aeropuerto propio. Çatalhöyük es un lugar de trabajo más que turístico. No recibe muchas visitas, aunque hay unas salas presentando el lugar antes de pasar a la estructura que cubre los trabajos arqueológicos. En todo caso hay que utilizar bastante la imaginación. Desde Konya, lo mejor es contratar un conductor con guía. El museo de arqueología de Konya tiene piezas de Çatalhöyük, pero la principal está en el Museo de las Civilizaciones de Ankara: la mujer sentada de Çatalhöyük.

Fotos: Çatalhöyük / Nevit Dilmen

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