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Zona arqueológica de Agrigento

Zona arqueológica de Agrigento

Sicilia (Italia)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 15 03, 2020
  • Category:

Paraíso dórico


Hay quien afirma que para ver templos griegos no hay que ir a Grecia, sino Italia. Es exagerado teniendo en cuenta joyas como Hefesto, Bassae o el Partenón. No obstante, es cierto que Italia, en lo que fue Magna Grecia, cuenta con algunos ejemplos perfectamente conservados en Paestum y el denominado Valle de los Templos de Agrigento, Sicilia. En esta última colonia, las ruinas griegas se beneficiaron del traslado de la población a la acrópolis, lo que liberó los templos. Además, algunos como el de Concordia tuvieron la suerte de ser muy pronto reconvertidos en iglesia, lo que protegió sus piedras del saqueo y proporcionó una constante conservación. Por último, Agrigento es uno de los primeros lugares históricos de actuación arqueológica y restauración. Fue a finales del siglo XVIII, cuando Carlos III de España envió a su hijo Fernando a gobernar Nápoles y Sicilia. Entonces se iniciaron unos trabajos que no se ajustaron a los estándares de la arqueología moderna por la época en que se acometieron, pero devolvieron vida al Valle de los Templos.

Templo de Concordia en Agrigento

La colonia griega de Akragas fue fundada, probablemente por colonos de la cercana Gela, sobre el 580 a.C. en una meseta protegida por una colina con vistas al mar. Akragas creció rápidamente bajo el gobierno de varios tiranos como Falaris, que levantó murallas. Otro tirano, Terón, repelió con éxito a los cartagineses, amplió sus territorios y con las riquezas se convirtió en el principal constructor de Agrigento. El tirano Trasideo fue, sin embargo, calamitoso para la ciudad y tras su expulsión se instauró la democracia. En poco más de un siglo, la colonia contaba con más de 100.000 habitantes y era la principal competencia en Sicilia de Siracusa. Sin embargo, este esplendor se vino abajo tras el ataque cartaginés del 406 a.C. Agrigento nunca volvió a ser la misma pese a ser objeto de disputa entre romanos y cartagineses en las guerras púnicas. Fueron los primeros los que la rebautizaron como Agrigentum y lograron recuperarla parcialmente. Con la caída del Imperio de Occidente, sin embargo, Agrigento sufrió su mayor declive.

Es cuando parece que la población se muda para evitar ataques sarracenos, algo que no evitó la invasión musulmana, pero sí ayudó a la protección de los templos. Agrigento fue luego conquistada por los normandos y se sumó a los cambios de manos acontecidos en Sicilia los siguientes siglos. Tras los trabajos arqueológicos podemos disfrutar de siete templos, todos de estilo dórico y construidos entre los siglos VI y V a.C. Están situados unos metros por debajo de la ciudad moderna, en un paisaje difícil de igualar. Salvo el de Zeus Olímpico, los nombres de los templos son una idealización renacentista, época en la que Agrigento empezó a atraer atención. Además de los templos, en el muy extenso sitio arqueológico se encuentran la tumba llamada de Terón, el campo Olympeion, un bouleuterion, etc. Es posible distinguir el diseño urbano formado por seis calles principales cortadas por calles menores formando una cuadrícula. Los templos más antiguos están en el oeste, pero según vamos al este están mejor conservados.

Templo de Juno en Agrigento

En su día es seguro que el más espectacular fue el de Zeus Olímpico, uno de los más grandes del universo griego con 112×56 metros. Su diseño es muy original en el peristilo y, aunque su estado no es el mejor, todavía se pueden apreciar los enormes atlantes de siete metros de altura. Mucho menor en tamaño, pero muy bien conservado, el de Concordia es el más icónico de Agrigento. Mantiene sus 34 columnas exteriores y el interior solo fue modificado para alojar la iglesia. Otros templos han recuperado secciones gracias a la controvertida técnica de la anastilosis. El templo de Juno es uno de los más antiguos en que se usó, pues fue restaurado en 1786. Posterior es la anastilosis de Heracles. El templo de Dioscuros mantiene solo cuatro columnas que se convirtieron en el símbolo del sitio en 1836. De los dos restantes, Asclepio y Volcano, solo quedan trazas.

Agrigento está en el sur de Sicilia, a más de dos horas de Palermo y Catania. La entrada al Valle de los Templos está unos tres kilómetros al sur de la ciudad. A medio camino está el recomendable museo arqueológico. Hay dos entradas para el sitio: Porta Quinta tiene más aparcamiento, pero suele estar más concurrida que Porta Giunone, al otro extremo. Si hacemos el camino de ida y vuelta será algo cansado, sobre todo en verano. Un truco es dejar el coche en Porta Quinta, ir en taxi a Porta Giunone y caminar cuesta abajo de vuelta al coche. Se pueden utilizar audioguías y, si nos quedamos con ganas, hay visitas nocturnas. La ciudad moderna no es de las más bonitas, pero un paseo es agradable y en su cocina se pueden adivinar influencias griegas como el uso de la berenjena.

Fotos: Michal Osmenda / CucombreLibre

    1 Comment

  1. Muy linda reseña histórica, me encanto

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